Una montaña de sueños.

Deporte 21 de febrero de 2017
Emmanuel Ocampo participó en el Kumen Aconcagua Ultra Trail. Finalizó en el segundo lugar de su categoría y en el cuarto de la General. “Terminar en esa posición, con competidores de nivel internacional, te motiva a seguir”.
Emma Ocampo Aconcagua

Mendoza. El atleta Emmanuel OCampo culminó en el segundo lugar de la categoría de 18 a 29 años y en el cuarto de la General, completando el recorrido de 35 kilómetros en un tiempo neto de 3 h 47 min 5 s.

Además, comentó que se ya trabaja pensando en nuevos objetivos: la carrera clasificatoria al Mundial de Ultra Trail en Italia, el Patagonia Run y el reciente desafíoque le surgió: los 119 km del TDS -Traces des ducs de Savoie-, en Francia, precisamente en el Monte Blanco de la Cordillera de Los Alpes, que comienzan a fines de agosto.

En el Aconcagua Ultra Trail, hubo corredores provenientes de distintos puntos del mundo, como España, Holanda, Chile, Uruguay, Colombia y Venezuela; sumados a la gran cantidad de argentinos que se hicieron presentes.

“Fue una carrera bastante linda, bastante dura. Llegué la noche anterior, así que no tuve tiempo de aclimatarme. En los primeros 12 kilómetros me costó mucho encontrar el ritmo de carrera, de pulsaciones y de respiración” confesó Ocampo.

“La salida fue en Penitentes, a más de 2000 metros de altura. Hicimos un circuito atravesando  diferentes senderos, cruces de ríos y desde ahí veíamos el costado de la Ruta 7, que va hacia Chile. Llegamos al Parque Aconcagua, donde ya se hizo un poco más fácil correr y de ahí fuimos al campamento de Confluencia, que está a 3000 metros de altura y nuevamente a Penitentes”.

- ¿Cómo seguís cuando el cuerpo ya no responde?

- Las sensaciones que vivís haciendo distancias largas, son muchas. Podés pasar de estar feliz a estar enojado o triste. El cuerpo va atravesando distintos cambios, ya sea deshidratación o algo que comiste y te cayó mal. Yo creo que uno llega a conocer su cuerpo mucho más de lo que normalmente lo haría. La cabeza también hay que trabajarla para los momentos en los que decís ‘no doy más’. Es ahí donde tenés que sacar fuerzas. Cuando la cabeza abandona, seguramente las piernas no te van a dejar seguir; pero si las piernas no dan más y la cabeza sí, te permite seguir corriendo a pesar del dolor o las molestias”, sintetizó, quizás explicando un sentimiento compartido entre los atletas amantes de la aventura.

21-02-2017

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