“La chicharrita llegó para quedarse. En el 2004 lo dijimos”

Lo recordó la Ing. María de la Paz Giménez (INTA CIAP), quien sugirió: “Esperemos unos cuatro o cinco años, que los semilleros nos entreguen genética”.

Economía - Agro 18 de abril de 2024
María de la Paz Giménez

Cañada de Luque. La Ing. Agr. María de la Paz Giménez (INTA CIAP) estuvo a cargo de un taller organizado por el INTA Jesús María y la Cooperativa Agropecuaria de Máximo Paz, donde técnicos, productores y representantes de semilleros pudieron interactuar sobre el spiroplasma y su vector.

Entrevistada por el periodista Julio Kloppenburg recordó que, “en una charla del INTA Jesús María, dijimos que el achaparramiento del maíz, que es la enfermedad que transmite la chicharrita con sus cuatro patógenos, llegó para quedarse. Desde el 2004 está por acá. Ahora nos sorprende”.

 

¿Qué pasó?

María de la Paz Giménez explicó que la disminución del número de heladas a lo largo y ancho del país empezó en 2019 y cada vez hay menos. Esto permite la supervivencia de las hembras. De hecho, se ha visto que el número de vectores fue en aumento al inicio de la campaña, en todos los últimos años. 

Donde hay maíz, hay chicharrita. Si se sembró temprano, hubo sequía y se resembró, y así sucesivamente, se le dio al vector la alimentación justa para que creciera la población en cada nueva siembra. 

Si hay heladas, la chicharrita migrará a otro lugar con menos heladas o se adaptará a un ambiente donde pueda pasar el invierno, por ejemplo, donde la última cosecha casi se superponga con la primera siembra y haya agua. 

Como sólo vive en maíz y a los otros cultivos los usa para refugiarse de la helada, si en el campo quedaron maíces guachos se reproducirá sobre ellos. Con esto habrá que tener especial cuidado en esta campaña porque habrá muchas plantas caídas y muchos lotes que no se levantarán.

En este escenario, el maíz de primera zafa, pero el de segunda tendrá una altísima población porque la chicharrita se crio en el de primera. 

“Revertir el problema de la chicharrita no se puede, sólo nos queda convivir con ella”, sentenció la especialista.

 

¿Hay una luz al final del túnel? 

En cuanto a cómo enfrentar el problema a futuro, la investigadora del INTA dijo que los semilleros tendrán que buscar una solución: “Maíz que sale, ya no sólo para la zona tropical, sino también para la zona templada, se tendrá que testear para esta chicharrita rubia en zonas donde sabemos que hay mayor presión de inóculo, que es en el Norte”.

“Esperemos unos cuatro o cinco años, que los semilleros nos entreguen genética”, añadió.

Mientras tanto, consideró que los resultados dependerán de la estrategia y el manejo.

También habló de nuevos productos que hay para combatir al vector: “Brasil ha desarrollado muchos productos biológicos para la chicharrita. Tanto los que son en base a hongos como los que son en base a bacterias, en general, necesitan más de una aplicación y humedad para que germinen esas poblaciones de esporas o se multipliquen esas bacterias que estamos tirando para control biológico; lo ideal sería que desarrolláramos nosotros nuestro propios productos biológicos de hongos y de bacterias que están ahora: no da la misma tranquilidad traer un producto con un hongo o una bacteria de otro lugar del mundo que desarrollar uno con lo que nosotros tenemos aquí”.

Además, se preguntó su en una zona semiárido como nuestra región habrá la humedad suficiente para que estos productos funcionen. 

Fuente: Mundo Agro

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