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“A los 46 años descubrí mi pasión por el arte”

Carmen Moyano, artista plástica y directora ad honorem del Museo de la Ciudad Luis Biondi, cuenta su historia, entre lápices y pinceles.

Ocio 30 de octubre de 2022 Natalia Balverdi
Carmen Moyano

Jesús María. Carmen Moyano, premiada artista plástica y directora del Museo de la Ciudad Luis Biondi, de Jesús María, supo a sus 46 años del amor que sentía por el arte, ese arte que la llevó, hace diez años, a conducir ad honorem el museo. 

Mujer inquieta, estudiosa, Carmen es el resplandeciente ejemplo de la búsqueda por la pasión: “Yo tenía 46 años. Así, de golpe, un día descubrí que lo que a mí me gustaba era pintar. Lo descubrí la noche que pinté mi primer cuadro”.

En el año 2000, Carmen ya era una reconocida profesora de Historia y Lengua en colegios de Nivel Medio de Jesús María, casada hacía unos 20 años con el abogado Carlos Domingo Rodríguez, madre de Ana Gabriela, Carlos Esteban y María Laura. Parecía que la vida no le traería mayores sorpresas hasta que decidió patinar algunos muebles viejos que se llevaría su hija menor. 

Así empezó un taller para aprender a patinar madera y, sin darse cuenta, se convirtió en la encargada natural de hacer los dibujos a lápiz sobre las piezas a trabajar. 

Impulsada por la insistencia de todo aquel que la veía delante de un lienzo, resolvió abastecerse de pinceles, óleos y bastidores. Así se encontró ante un espejo: el lienzo fue su reflejo. 

“Era el cumpleaños de mi hermana y quería sorprenderla; así que copié un cuadro que vi en una revista: era un florero con una puntilla que me salió espectacular -recuerda y ríe-. Me quedé toda la noche, sin sueño, sin hambre. Eran las cuatro, cinco de la mañana y me dije ‘esto es lo que quiero hacer en mi vida’”.

Alentada por su tallerista, los muebles empezaron a quedar atrás y comenzó a capacitarse con el reconocido acuarelista cordobés José Utrera, quien se convirtió en su mentor durante los siguientes 20 años. 

No obstante, Carmen se reconoce autodidacta: “No soy artista de carrera”, advierte con seriedad. Pero no deja de sonreír al decir que es artista, pues es innumerable la cantidad de reconocimientos que cosechó a lo largo de estas dos décadas. 

Entre sus logros se destacan el Primer Premio en categoría Aficionado en el Salón Guanusacate 2000, de Jesús María, que se repetirá en dos oportunidades más. “Yo ya sabía qué iba a pintar porque el tema era ‘Tradiciones’ y se me vinieron a la mente las procesiones de mi infancia, con mi abuela, con mi hermana; en óleo”, rememora. 

En 2010 llegó el Primer Premio del certamen con motivo de los 100 años de la Bolsa de Comercio, en Buenos Aires; el Primer Premio de Pintores Paisajistas, en Jesús María; y la Distinción Pío León Artística.

En 2016 la invitaron para que dos de sus obras viajaran en la Fragata Libertad y, coronando una seguidilla de reconocimientos, en 2021 se llevó una mención del Banco Central entre 3.500 obras. 

 

Norte itinerante

Carmen nació el 14 de octubre de 1953, en Cruz del Eje, y a los 4 años vivió en el paraje Los Olivares de San Nicolás, cerca de su pueblo natal. En ese lugar estuvo dos años más “y, a mitad de Primer Grado, me fui a vivir a otro paraje, que se llama Huascha, entre Cruz del Eje y Deán Funes, donde hice la Primaria hasta Quinto Grado en la escuela rural San Martín. Éramos diez alumnos de todos los grados, juntos”. 

“En Quinto Grado me fui a la Escuela Normal República del Perú, de Cruz del Eje; ahí hice Quinto Grado y después me fui a vivir a Deán Funes, pero mis padres seguían en Huascha; con mi hermana, viajábamos todas las semanas; vivíamos con mis tíos”, recuerda. 

Carmen es la segunda de seis hermanos. Sus padres fueron María Angélica Soria, ama de casa, costurera y modista; y Nicolás Faustino Moyano, policía y la razón de su infancia itinerante. 

Sus estudios secundarios los completó en la escuela de las Hermanas Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, en Deán Funes, donde se recibió de Profesora de Enseñanza Primaria, carrera que casi no ejerció. 

Su anhelo era estudiar abogacía, pero sus padres no le permitieron viajar a Córdoba, razón por la cual decidió estudiar otra carrera que tuviera “a mano” y saciara su sed de investigadora. Así es que, pocos años después, se recibió de Profesora de Historia, Lengua y Literatura en la Escuela República de Perú, en Cruz del Eje. 

Al año de recibirse se casó con quien era su novio y hoy es su marido -hace más de 40 años-. Desde entonces viven en Jesús María. 

El resto, es historia... y arte.

30-10-2022

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