Arte al Paso y paso al Arte.

Ocio 13 de agosto de 2020
Una buena iniciativa es sólo el boceto de una gran obra. Rescatar las artes plásticas locales es una tarea que demandará mucho esfuerzo oficial y es una oportunidad de poner blanco sobre negro en la preservación del patrimonio artístico municipal. 
Premios Guanusacate
Premios Guanusacate

Jesús María. Todos los gobernantes padecen de la misma patología: la alucinación de que la historia empezó con ellos o, cuanto menos, cuando nacieron a la vida pública.

La historia artística de la ciudad es muy rica y el patrimonio público está descuidado desde hace años.

Durante la gestión municipal del Dr. Lucas Torres, a mediados de la década de los ’90, comenzó a realizarse el salón Guanusacate Pintura, que tuvo continuidad con la mayoría de los gobiernos que lo sucedieron. A través de este concurso, la Municipalidad adquiría la mejor obra presentada y así, durante décadas, fue armando una pinacoteca con creaciones excelentes de muchos de los artistas plásticos cordobeses más reconocidos y con casi todos los que descollaron en el Norte de la provincia de Córdoba en los últimos 30 años.

El valor de esos cuadros hoy es incalculable y, lamentablemente, son el patrimonio más descuidado de la ciudad.

En marzo de este año, Luis Picat elaboró un informe con el equipamiento en mal estado que encontró como herencia de la gestión anterior, pero no incluyó en ese informe todas las pinturas de propiedad municipal maltratadas y con escasa conservación. Esta inconciencia del patrimonio artístico no es su exclusiva responsabilidad: ninguno de sus predecesores hizo nada por conservarlas.

Así, se encuentran obras ganadoras de un Salón Guanusacate en muchas oficinas públicas en las que no reciben los cuidados que merecen.

Sería saludable que Arte al Paso incluyera esta colección en su galería virtual, ya que obligaría al gobierno municipal a relevar dónde y en qué estado están los cuadros ganadores de cada año.

A ellos se suman los del Encuentro de Pintores Paisajistas que empezó a realizarse durante la gestión de Marcelino Gatica.

Igualmente saludable sería que los concejales, por ejemplo, pidan informe de dónde está ese patrimonio y exijan, cuanto menos, un depósito digno y ordenado, por respeto a los autores y porque es parte del deber de funcionario público mantener el patrimonio tangible e intangible de una ciudad.

Este gobierno tan apegado a los relevamientos y la eficiencia económica tiene la oportunidad de distinguirse del resto encarando esta deuda pública.

También podrían investigar dónde hay obras de pintores populares que son parte del afecto y la memoria colectiva de la ciudad, como el maestro Casazza Panizza, Ernesto Baudín o el recordado “loco” Barrera, por nombrar algunos a riesgo de ser injustos en el memorial con otros tantos.

Lo mismo se puede decir de los fotógrafos que registraron la historia, como Vicente y Osvaldo Laporta, Oscar Sedo, Aldo Robaudi y aficionados apasionados por el visor de las cámaras, como José Luis Anatrini, Juan Carlos Frizza, Daniel Rigonatto o Daniel Marini, sólo por dar ejemplos.

La historia plástica de la ciudad y el legado de pintores y fotógrafos son muy ricos y de larga data, su relevamiento requiere de una investigación concienzuda y de una curaduría que pueda separar el arte del bricolaje, la artesanía y la decoración de interiores. 

Ya que, por la pandemia, la partida para Cultura está subejecutada también es una buena oportunidad para destinar dinero a este rescate de la belleza.

13-08-2020

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