Daguerrotipos.

Historias 17 de mayo de 2020
NOTA XI. Fragmentos del libro homónimo, editado en septiembre de 2005 por la Municipalidad de Jesús María y el Ministerio de Gobierno, Coordinación y Políticas Regionales, incluido en el programa "Edición de Historias Populares Cordobesas". Un aporte para conocer más de nuestro pasado y entender el presente.
Almacén del Aguila

“El daguerrotipo fue el primer proceso de fotografía práctica, inventado por el francés Louis Daguerre en 1839. Se trataba de una imagen positiva única (sin negativo), registrada sobre una placa de cobre pulida y plateada, que se emulsionaba con vapores de iodo y se revelaba con mercurio. El daguerrotipo tenía los laterales invertidos, como si nos miráramos en un espejo”.

Al centro, de compras.

En un intento por reproducir el centro comercial de entonces, Elena considera que los comercios más grandes eran el nombrado de Julio Torres y los almacenes de Majín Boria, Carlos Sella, Paco y José Vitori, Elías Esteban y Elías Hadad.

Paula Berezín suma nombres a la lista: "Después estaban los González, que eran mayoristas de azúcar".

Todos nuestros abuelos coinciden en los nombres y prestigio de que gozaban esos negocios. En ellos se encontraba todo tipo de mercadería, y no tenían nada que envidiarle a los actuales supermercados.

¿Dónde estaban ubicados y a qué rubro se dedicaban esos comercios?

Nuestros memoriosos protagonistas ubican los rincones de la ciudad con infinidad de referencias. De hecho, hasta no hace mucho, en Jesús María se conocían poco los nombres de las calles y casi no se usan las numeraciones como herramienta de orientación.

Acá la cosa es más humana: al lado de la casa de fulano, a la vuelta de sultano, dos cuadras antes de llegar a los de merengano.

Así, entre los tonos amarronados y con el milagro de luz de la cámara de los recuerdos, intentaremos llevar el arte del daguerrotipo a la palabra, reproduciendo las imágenes del centro.

Partiendo de la descripción de Don Chicho Artico, podemos obtener varios daguerrotipos de la zona próxima a la plaza San Martín, frente a la que vivía su familia (Córdoba y Colón).

"En la otra esquina de la manzana (en diagonal) vivía el Sr. Santiago Mattio. Al frente había una librería de su hermano, que se llamaba Luis. En el año 24... 23, 24... compra toda esa manzana Don Tomás Carreras, que era un señor de Córdoba que tenía una casa muy grande cerca de Campillo.Bueno, del Paseo del Huerto, una cuadra para allá (señala hacia la Ruta 9), cerca de Ferreyra Vázquez."

" Ahí venía la crema cordobesa. Compra, y lo que se edifica a continuación era una farmacia, que era donde está el Banco Nación ahora. Esa era la farmacia Iraci, de Juan Iraci".

Don Artico recuerda que, por el medio de la manzana, cruzaba una acequia que venía desde la zona del Hospital Vicente Agüero y seguía por debajo del Hotel Plaza y del Club Social, la misma acequia que está registrada en el plano hallado por el Padre Grenón.

Ártico agrega que Don Tomás Carreras edificó hasta la casa de su familia. Al lado de la farmacia Iraci había una tienda que se llamaba El Gran Baratillo, de Aldo Levy. Después estaba el Cine Plaza y dos locales más: la confitería de Don Teodoro Bolai  - francés -, que en verano ponía las sillas en la vereda; y el Bar San Martín. Luego había un portón, por el que se ingresaba al baldío que era de Don Juan Artico y donde se instalaban los circos que llegaban a la Villa.

En el extremo Sur de la Plaza San Martín, sobre calle Comercio (actual Ing. Olmos), funcionaba el almacén de Ramos Generales de Elías Esteban, donde hoy es el estacionamiento del supermercado Disco.

En la calle Tucumán había varios comercios importantes: Enfrentados, en la esquina con la calle Libertad (actual John Kennedy), Guady Cristofi en la vereda del Noreste y Seba Naum en la del Noroeste. En la otra, Felipe Azar y la farmacia de Florencio Astrada.

Eran comercios muy grandes, y la gente de la toda la zona bajaba a comprar en ellos, donde el bullicio era incesante.

Alfredo Naum comenta que la de Cristofi, por ejemplo, "era una tienda muy grande, muy conocida en toda la zona, venía gente de Colonia Caroya.... Venía gente de todos lados y arrimaba los sulkis, porque en esa época todo era de tierra, en pleno centro".

Siguiendo por la calle Comercio, en la esquina con Cástulo Peña, Vivas y González vendían materiales de construcción y tenían curtiembre.

Desde allí, 100 metros al Norte, el almacén de Elías Hadad (Cástulo Peña y John Kennedy); y cien metros al Oeste, el de Don Marguch Yoma, que se llamaba la 0300.

Dante Ártico cuenta que le llamó así "porque entró, una vez, un vecino, y lo sorprendió a él y le robó 300 pesos. Entró por los techos. Era un vecino también árabe, como Don Marguch".

 Rescata entonces un personaje del ambiente comercial. En el almacén de Marguch Yoma trabajaba un hombre muy conocido en la ciudad, de apellido Cepeda, que después se fue con otro almacenero, Don Majín Boria que tenía su negocio en la esquina de Córdoba y Pío León. Cepeda  años más tarde tendría su propio negocio.

Sin dudas, uno de los comerciantes más fuertes de entonces era Felipe Azar. Alfredo Naum dice que "era gente de plata. Fue dueño, casi te diría que de toda la calle Tucumán".

Según su descripción, Azar era propietario de la media cuadra entre las actuales Colón y Kennedy y de casi toda la cuadra entre ésta  e Ing. Olmos. Sus posesiones seguían por la calle Kennedy, casi hasta la esquina con Cástulo Peña.

"Era un hombre muy rico y el que manejaba, digamos, el tema alquileres, todos locales, prácticamente. Con casas de familia. Nosotros le supimos alquilar cuando compramos la tienda. Yo era muchacho, tenía 13 años".

En uno de sus locales funcionaba uno de los pocos comercios especializados de entonces: la bicicletería de Cortelessi, una familia que se fue de la Villa y que tuvo la primer galería fotográfica, un lugar con decorados especiales donde los habitantes de la zona se sacaban las fotos familiares y sociales.

Quizás, lo más curioso de la época en materia comercial eran las primeras tiendas. Elena las describe como "unas jardineras que vos abrías la puerta y tenían la estantería con las telas, con los hilos".

Paula es suiza, y llegó a la Argentina en octubre de 1934. Al hablar de tiendas, afirma: "Cuando vinimos estaba Scagliotti. Lépore y Scagliotti". Con el tiempo, el negocio de Lépore y Scagliotti daría origen a Tienda La Nueva, una de los más tradicionales de toda la región, que comenzó a funcionar en la esquina de Córdoba y La Paz.

No obstante, según Elena, "Lépore, Don Silvio, iba a la Colonia con esa jardinera. Y había otras personas; por ejemplo, Don García iba al campo".

Difíciles tiempos los que vivieron nuestros abuelos memoriosos. Con privaciones, mucho sacrificio, habilidad y una cuota de suerte, fueron prosperando.

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