Las Peñas prepara su dique para recibir a quienes quieran disfrutar la naturaleza.

Sociedad 29 de septiembre de 2019
La Municipalidad ha dejado en condiciones el balneario con el comienzo de la Primavera. El azud está sobre el río Macha. Su principal finalidad no es recreativa, sino la provisión de agua potable a la localidad.
Dique Las Peñas

Las Peñas. Entre sierras onduladas y sembradíos, a la vera del camino que une esta localidad con Macha se encuentra el Balneario Las Peñas.

El ingreso al mismo está, aproximadamente, a 5 kilómetros de la Ruta Nacional 9 y es fácil llegar a él porque está bien señalizado.

Los campos dan lugar al pie de sierra y el cambio geográfico se encuentra bien marcado; al dique se ingresa por un túnel debajo de un puente del ferrocarril, en forma de arco, realizado en piedra.

Ese ramal fue levantado, como tantos otros, en la década de los ‘90, pero hacía tiempo que por ahí no pasaban más trenes.

Gran parte del año, en el túnel se acumula agua, pero siempre está habilitado al tránsito.

Una tupida arboleda es la antesala al dique sobre el río Macha. A ambos lados del mismo hay fogones y mesas para compartir el asado en familia o con amigos. Las dos orillas están unidas por un vado. Al trasponerlo, se encuentran la proveeduría y los sanitarios, que la Municipalidad acondiciona “a nuevos” todos los años, antes de entregar el parque en concesión.

Paralelo al vado está el paredón. Técnicamente, es un azud nivelador cuyo espejo de agua fue acondicionado como balneario natural.

Sin embargo, su función principal no es recreativa: en uno de sus extremos está la toma que alimenta un canal entubado que lleva agua a Las Peñas. A menos de 1 kilómetro antes de llegar al pueblo está la planta potabilizadora.

Durante años fue la única fuente de provisión de agua potable de la localidad. Desde hace una década, aproximadamente, también extraen agua de una perforación.

El río Macha reduce su caudal en invierno, pero nunca se seca. Al perecer, sólo una vez llegó “un hilito” al pueblo, durante una sequía que sólo los habitantes más viejos recuerdan.

El río nace en las montañas, de vertientes que nacen de las sierras de Macha. También tiene un afluente que le suma aguas de los alrededores de Avellaneda, en el Departamento Ischilín. Por eso, los pobladores de Las Peñas están atentos a las lluvias en esa zona: “Cuando llueve en Avellaneda crece el río”, es la alarma que se transmitió de generación en generación y que preocupa, en especial, a los vecinos del B° Norte de Las Peñas, donde a veces se desborda. 

Esas crecidas también afectan el azud, que se llena de barro. Días antes del 21 de septiembre, los empleados de la Municipalidad sacaron camionadas de barro acumulado.

También desmalezaron todo el predio, podaron árboles, cortaron ramas de plantas afectadas por vientos y tormentas y acondicionaron los ingresos.

Todo está listo para que los vecinos y visitantes a la zona puedan disfrutar de la sombra y del río, cuyas aguas son límpidas y templadas.

El entorno es muy lindo y, como todo en Las Peñas, está muy limpio y ordenado.

 

Un camino para recorrer.

Si del balneario se vuelve al camino, empieza el zig-zag entre las sierras y, luego de atravesar dos pintorescos puentes de piedra estilo romano, se llega a Macha.

Hay que recorrer casi 20 kilómetros hasta arribar a las viejas instalaciones ferroviarias que quedaron sin vías y se convirtieron en un caserío.

Desde allí, el camino ofrece dos opciones: seguir hacia Intihuasi, sobre la serrana ruta que une Deán Funes con Tulumba, o volver hacia Villa del Totoral y encontrarse con la Posta de Macha, antiguo reducto de los Reynafé y centro de historias que son parte de otra historia.

Luego de la caída del General Paz, la Estancia y Posta de Macha, entre 1831 y 1833, se convirtieron en campamento militar de los Regimientos de Dragones Confederados, cuyo comandante fue Francisco Reynafé. 

Allí se preparó el cuerpo militar que aportó Córdoba en la Campaña del Desierto, a cargo de Ruiz Huidobro.

También fue la fuerza militar que sostuvo al gobierno de José Vicente Reynafé.

Cabe recordar que los Reynafé eran de Villa Tulumba, la población más destacada económica, política y religiosamente del Norte de Córdoba, centro de transacciones comerciales y paso obligado de todo viajero.

29-09-2019

Boletín de noticias