
Con los pollos, al horno.

Colonia Caroya. Un criadero de aves pidió autorización a la Municipalidad para trasladar pollos muertos y desintegrarlos. El pedido fue denegado y derivó en una posible intimación para que se retire del lugar donde funciona hace varios años.
Se trata de “La Vasca”, ubicado en Calle 132 y 26, a cuatro lotes de la Av. San Martín y a tres de la zona urbana.
El domingo, la rotura de un tablero eléctrico en la nave impidió refrigerar el lugar. El calor -44ºC de sensación térmica- provocó la muerte de 8 mil pollos.
La respuesta municipal a su pedido fue que si el criadero funcionaba como corresponde debía tener una fosa especial y un sistema de tratamiento para este tipo de contingencia. No la tenía.
Ayer, cuando los agentes fueron a inspeccionar el lugar, encontraron un pozo improvisado y adentro del mismo una gran cantidad de aves. Los pollos habían muerto dos días antes, por lo que el olor y la cantidad de moscas eran insoportables. De inmediato, lo clausuraron.
Pero, además, no está funcionando como establece la ordenanza: “La Vasca” está inscripto en categoría B (familiar-comercial) y puede criar hasta 200 aves. Si en un día murieron 8 mil pollos, corresponde que se inscriba como categoría C.
Estos criaderos comerciales deben estar a 5 mil metros de la zona urbana y a 3 mil metros de algún centro poblado rural, por lo que está trabajando en infracción.
“O se acomoda al límite de animales o debe trasladarse en 180 días”, informó el subsecretario de Control y Fiscalización, Matías Roldán.
28-12-2016


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