“Acá no pasó nada”

El dicho popular suena como una afrenta para los familiares y amigos de quienes fueron víctimas del terrorismo de Estado en nuestra zona.

Sociedad 24 de marzo de 2023
Desaparecidos locales

Toda la zona. En Jesús María y Colonia Caroya, como en todo el país, hubo vecinos víctimas de la persecución sistemática organizada por la dictadura cívico militar, entre 1976 y 1983.

Estudiantes, profesionales, gremialistas y militantes de partidos políticos pueden ser incluidos en una lista tristemente célebre, con historias de vida que tuvieron distintos finales, pero que los marcaron para siempre. 

Jesús María sufrió la desaparición de cinco jóvenes militantes. Vivían en Córdoba y otros lugares del país cuando fueron secuestrados, pero sus familias padecieron en esta ciudad la suerte que corrieron. 

El único caso de secuestro local ocurrió en Colonia Caroya en 1977, en pleno centro. 

La víctima fue Daniel Romanutti, “chupado” el 10 de noviembre por personal de la Tercera Sección de Operaciones Especiales OP3, pertenecientes al Destacamento de Inteligencia 141 General Héctor A. Iribarren, dependiente del Comando III Cuerpo de Ejército, bajo las órdenes directas del General Luciano Benjamín Menéndez.

Estudiaba periodismo y trabajaba en el Banco Provincia de Córdoba de Colonia Caroya, que funcionaba en el ala Este del edificio municipal.

Lo llevaron en un auto, desde la plaza Nicolás Avellaneda al campo de concentración La Perla. Luego de su secuestro, permaneció allí cerca de un mes y fue trasladado.

Nunca más se supo de él.

El mismo Grupo de Operaciones Especiales (OP3) secuestró a Raúl Osvaldo Cardozo, “Tutula”, en una pensión de Bº General Paz, de Córdoba, el 8 de noviembre de 1977.

Deportista y gran lector, era miembro del PRT y estudiaba Bellas Artes. 

Está enterrado como NN en el cementerio de San Vicente.

Juan José Laso es otro de los desaparecidos locales. El 23 de diciembre de 1977 fue secuestrado en su domicilio de la ciudad Córdoba. Tenía 21 años, estudiaba Ciencias Económicas y era empleado bancario. 

Hay testigos que afirman que estuvo en Campo La Ribera.

En la ciudad de Córdoba también detuvieron al mendocino Rodolfo García, compañero durante cuatro años de Lenny Migotti.

Estaban juntos, mirando un partido de fútbol por televisión, cuando un grupo de tareas entró a los golpes a su departamento de San Jerónimo 2532, Bº San Vicente.

Fue el 26 de abril de 1976 y desde entonces engrosó la lista de desaparecidos.

Rodolfo estudiaba odontología y militaba en la Juventud Universitaria Peronista.

Otros dos jóvenes de Jesús María fueron secuestrados en Buenos Aires.

Víctor Jorge Bié, “Pocho” o “Flaco Inri”, se recibió de Ingeniero Agrónomo en Casilda.

En 1970 comenzó su militancia en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en Rosario. Ya casado, fue a la cárcel de Rawson durante la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse.

Liberado en el gobierno de Héctor J. Cámpora, militó como montonero en Catamarca, Rosario, Córdoba y la zona Oeste del Gran Buenos Aires.

Fue secuestrado-desaparecido en enero de 1977 en San Justo, partido de La Matanza. Su cuerpo nunca fue entregado a sus familiares, aunque el hecho figuró en los diarios bajo la forma de un comunicado militar que informaba que lo habían abatido en un enfrentamiento. Tenía 30 años.

La otra es María Elba Viale. A su padre y a uno de sus hermanos los secuestraron y llevaron a Campo La Ribera, donde los torturaron y liberaron en un descampado.

Tiempo después formó pareja con Emanuel Llorens. El 13 de mayo de 1977, en Capital Federal, desapareció.

Tenía dos niñas muy pequeñas. De ella, sólo apareció un nombre muy parecido en la lista de los vuelos de la muerte. 

Entre los sobrevivientes, la más conocida en la comunicadora social Letizia Raggiotti, autora de libros sobre el tema, testigo en la Megacausa por crímenes de lesa humanidad en Córdoba y docente de la Facultad de Ciencias de la Información de la UNC.

Luego de varios años de detención y traslados, también fueron liberados los hermanos Miretti. Enrique volvió a Jesús María y su hermano se exilió en Méjico.

No todos los perseguidos eran de organizaciones armadas. Muchos de ellos eran amigos de algún militante o compartían espacios. Otros eran activistas sindicales. Tales los casos de Guillermo Pereyra y Juan José Baldo, entre otros.

24-03-2023   

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