Un camino no tan real

Urbanismo 01 de octubre de 2021
Lectores

Sinsacate. Fui  comunicado del tratamiento por parte del Concejo Deliberante de la Municipalidad de Sinsacate, del tratamiento de obras por mejoras – adoquinado del Camino Real el 23 de agosto próximo pasado, en mi cuenta de whatsapp, a las 13:32, que se realizaría el 25 de agosto a las 20:30 en el salón municipal.

En la mencionada autopercibida audiencia pública presencial participamos unas 30 personas. Digo  autopercibida porque más que una audiencia pública fue una cita pa- ra comunicar un hecho consumado con antelación por el Concejo Deliberante y ponernos al corriente del monto de la obra y sus particulares formas de financiación, tema al que me referiré más adelante.  

Se nos informó que la Municipalidad efectuará un intertrabado con piezas de hormigón, autopercibido adoquinado por el municipio. Destaco la enorme diferencia entre “intertrabado” y “adoquinado” porque allí reside la confusión en el tratamiento de esta delicada cuestión, toda vez que el adoquinado histórico  destacaría el camino en su tramo urbano.

Un abovedado y enripiado sería la  opción que mantendría el carácter rural del itinerario, limitaría el tránsito, invitaría a circular en bicicletas, caballos, carros, a pie, y es amable con el entorno y el paisaje.

Ante el desacuerdo expresado durante la audiencia por vecinos que concurrimos a la misma, se nos explicó que el motivo de la obra en cuestión es el mejoramiento  del tránsito por el lugar, principalmente en la temporada de lluvias. 

Que un grupo de vecinos reclamaban dicha obra para circular con sus vehículos sin verse perjudicados por el mal estado del camino en esos días.

Que es la continuidad del también autopercibido “adoquinado” que realizó la Municipalidad de Jesús María en su trayecto del puente Arturo Maturano sobre el río Jesús María hasta el Seminario Menor (En realidad, este “adoquinado” es una mezcla arbitraria de tramos de hormigón, intertrabado de  adoquines técnicos, también de hormigón, y adoquinado de piedra, en mínima proporción) y que su correcta instrumentación estaría avalada por la presencia, el día de su inauguración, de funcionarios provinciales y municipales. 

Me detengo en este último punto, también crucial. Si observamos la fotografía que acompaña esta nota, podemos darnos una idea del peso de dicho aval, toda vez que autoridades municipales permitieron la realización de esa obra sobre el Camino Real, frente a la ya histórica Carnicería Parma, cuya fama trasciende los límites de Sinsacate.  Y hay otra de similares características frente a la entrada del Seminario Menor.

Yo no soy urbanista ni funcionario municipal o provincial, pero sospecho que existen mejores herramientas para intervenir y preservar adecuadamente el Camino Real y su entorno inmediato. 

Cuentan los municipios y las provincias argentinas con la posibilidad de recurrir a la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, para trabajar conjuntamente en la planificación del desarrollo urbanístico de sitios con destacada trascendencia histórica, como es el caso de nuestro manoseado Camino Real. Sus funcionarios y arquitectos han desarrollado, juntamente con las autoridades municipales, proyectos en las localidades de La Cumbre y Tulumba, en la provincia de Córdoba.

 

El costo de la obra.

En la mencionada reunión del 25 de agosto pasado, se nos comunicó que el municipio se haría cargo del 50 por ciento del costo de la obra vial, valuada en ese momento en 60 millones de pesos.

Un 25 por ciento de la obra estaría a cargo de los frentistas del camino, a razón de 3.800 pesos por metro lineal, y un 25 por ciento a cargo de los propietarios de los lotes internos que no tuvieran otra salida que el  Camino Real. 

Generosa contribución del municipio a la provincia, cuanto el camino pertenece a esta última.

Se puede advertir con claridad que  algunos contribuyentes deberían hacerse cargo del 50 por ciento de la obra y otros del 100 por ciento, ya que el municipio no tiene otros ingresos que las tasas a la propiedad. 

Los vecinos que tienen otras alternativas al Camino Histórico, como el camino San Cayetano o la Ruta Nacional 9, quedan exceptuados de la “contribución por mejoras”, en el caprichoso supuesto que no están obligados a utilizar el camino en cuestión para comunicarse con Sinsacate y Jesús María.

 ¿Puede alguien considerar equitativo este desacertado método de distribución del costo de la obra?  

¿Podemos no advertir que el camino, transformado en vía rápida de comunicación entre Jesús María y Sinsacate, será  utilizado por todos los vecinos actuales y por venir, incluso por quienes quieran evitar controles camineros en la Ruta Nacional 9, pero solventado por los frentistas?

Esta vez, ¿qué funcionario estará presente en su inauguración?

La anunciada pavimentación dl camino San Cayetano por el Gobierno de la Provincia debería ser el objeto de atención de la Municipalidad para resolver el justo reclamo de los vecinos que esperan una vía de comunicación  en condiciones, y cuya realización ya fue licitada y adjudicada a la empresa AFEMA. Su costo está a cargo de la Provincia.

No es suficiente la instalación de cartelería indicando que se está transitando por el Camino Real, es preciso destacarlo en su diferenciación.

El diseño de la obra está atravesado de una mirada globalizante, que interpreta el desarrollo sin considerar las características particulares del lugar que se transita.

De este modo, el cemento se transforma en identificación del progreso y las características de un pueblo orgullosamente rural se disuelven en farolitos franceses y el 0/20 tapiza lo que fue una gramilla verde y fresca en la vereda de la Posta de Sinsacate, obras realizadas por el Gobierno de Córdoba que adhieren al desafortunado concepto de  que poner en valor es quitarles su esencia.

01-10-2021

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