Otra parte de la historia del Dique de Afloramiento.

Urbanismo 30 de julio de 2021
Carta de Lectores

Se hace bastante interesante la nota de este semanario referente a los canales de cemento que transportarían el agua que fluiría del dique de afloramiento.

Ubicado en el río Jesús María, a la altura donde se encuentra el cuartel de bomberos, la construcción de este dique generó una serie de comentarios: cómo funcionaría sin un paredón y de dónde saldría el agua. Tomaría desde las lomas que están junto al ex Tiro Federal (al Sur) hasta las propiedades de la familia Serboni (al Norte).

Cuando se realizaron los estudios para saber de qué lugar venía el agua, se coloreó el agua de deshielo en la provincia de San Juan con un preparado de metileno (azul). Apareció a 20 kilómetros de aquí, en la zona de Cruz del Quemado, en los pozos de agua.

La causante de la falla principal por la que el dique no funcionó fue la adulteración del material. Al hacerse las perforaciones, se debía inyectar el cemento mezclado con bentonita para impermeabilizar  y construir el paredón que elevaría el nivel del agua. Esta inyección tenía que ser en proporciones determinadas de cemento y bentonita, de acuerdo a las normas técnicas que rigen al efecto.

La bentonita es una arcilla (montmorillonita) que tiene la capacidad de expandirse con la humedad y disminuir de forma considerable la permeabilidad de la superficie.

Aplicada con sodio (bentonita sódica) maximiza su capacidad impermeabilizante en el piso y taludes de una represa.

El espesor mínimo recomendado para represas con agua común es de 10 cm, mezclada con tierra en la proporción 5 a 10 por ciento de bentonita. En este caso, 7 a 8 por ciento.

En los taludes, únicamente debe aplicarse mezclada con cemento por la erosión, con la proporción 33 por ciento de cemento y 66 de bentonita (información de la página del INTA).

 

Picardía criolla.

¿Qué pasaba en la obra del dique de afloramiento? Llegaba un camión con acoplado repleto de cemento portland, se dejaba el acoplado y la carga del camión iba a otra parte, para su venta. Por lo tanto, la mezcla para la construcción del paredón subterráneo contenía menor cantidad de cemento que el requerido para el correcto fraguado.

Implicados había varios. Hasta los encargados nocturnos (serenos, guardias). Todo estaba arreglado para el fraude. Un anécdota: llegaba el camión con el acoplado y, muchas veces, les servían vino para que el guardia se emborrachara y no “viera” lo que no debía mientras el camión seguía de largo.

La empresa Ponedile era quien había ganado la licitación. El ingeniero a cargo, un tal Micucci.

Una importante obra de ingeniería civil –tenemos entendidos que sólo hay tres en funcionamiento- y lo que hubiera significado para nuestra ciudad y la región en lo económico (turismo, generación de puestos laborales en distintas áreas) fue una oportunidad perdida por la picardía criolla.

R. D. C. 30-07-2021

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