Duelo municipal por el fallecimiento de Juan Carlos Tay.

Sociedad 19 de mayo de 2021
Fue decretado por el intendente Gustavo Brandán como reconocimiento a su apuesta por la vitivinicultura desde la bodega La Caroyense. Al mismo adhirió la Municipalidad de Sinsacate.

Colonia Caroya. El intendente Gustavo Brandán decretó dos días de duelo en el ámbito municipal por el fallecimiento de Juan Carlos Tay, propietario de Bodega La Caroyense.

El comunicado oficial de la Municipalidad dice: “En su rol de empresario, fue fundamental su apuesta por la vitivinicultura local al comprar el edificio de la Cooperativa en el año 2000 y mantener durante estas dos décadas el vínculo con los productores y lograr potenciar a su establecimiento como principal atractivo turístico de la ciudad”. 

Además, el gobierno local envía sus condolencias a sus familiares y a todos los trabajadores del establecimiento vitivinícola.

Horas después, la Municipalidad de Sinsacate adhirió a los dos días de duelo declarados por Colonia Caroya.

Juan Carlos Tay fue un innovador, creativo y solidario empresario de nuestra zona, a la que llegó para sumarse a La Ganadera de Jesús María, la consignataria que compartía con su hermano, fallecido trágicamente.

Para él, un estudiante de Arquitectura amante del arte, en especial la pintura, “El Payo” -como le decía- fue su faro y estaba presente en todas sus charlas.

En su momento de esplendor, la empresa de comercialización de ganado tenía remates-feria todos los días en distintos lugares: Juárez Celman, Sinsacate, Sarmiento, Deán Funes, entre otras localidades del Norte de Córdoba. 

Años más tarde sumó los negocios con cereales y construyó una de las primera plantas de acopio de la región en Juárez Celman.

También fue el artífice de la Corporación de Servicios Agropecuarios, un espacio que funcionaba en la ciudad de Córdoba donde había todo tipo de servicios para el hombre de campo.

Uno de sus desvelos era la educación y trabajó denodadamente en la creación y consolidación de la Asociación Educativa Pío León, primera escuela privada no confesional de la zona con tres niveles y, años después, sede de carreras terciarias.

En Jesús María, hizo importantes aportes al sostenimiento de la Clínica Privada San Isidro en momentos en que la oferta de medicina era muy acotada.

Cuando en el año 2000 salió a remate la bodega La Caroyense, la compró junto a dos socios, la modernizó y sostuvo desde allí la actividad vitivinícola de la ciudad, en tiempos en que atravesaba una profunda crisis. Luego de años de lucha, cosechó más premios que ninguna otra bodega cordobesa con sus productos emblema.

Tiempo después empezó a incursionar en el Enoturismo, logrando posicionar a la bodega como punto de visita central a Colonia Caroya.

Era su sueño cumplido de mendocino amante de los buenos vinos.

Hace ya varios años que estaba enfermo y les había dejado la posta de sus negocios a sus hijos.

Juan Carlos Tay también fue un entusiasta patrocinador de este medio, al que apoyó desde su nacimiento, hace casi 20 años. Por eso también estamos muy agradecidos y compartimos el dolor con su familia. 

19-05-2021

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