“La idea es que en 10 años la histórica zona rural de la Colonia sea agroecológica”

Agro 14 de agosto de 2020
La proyección está contemplada en la futura ordenanza de zonificación y usos de suelo del nuevo ejido de Colonia Caroya. Dos años de estudios en maíz y soja con menor carga de agroquímicos indican el camino de los nuevos paradigmas de producción de cultivos.
Beto Sangoy

Colonia Caroya. Al obtener los primeros datos de los estudios de producción de maíz y soja con tendencia a “libres de agroquímicos”, la Agencia de Desarrollo Productivo de la Municipalidad se fijó el objetivo de que la agroeología esté en la totalidad de la histórica zona rural de la ciudad.

El territorio proyectado para la transición abarca a todas las chacras dentro de los lotes de 25 hectáreas  en los que se dividió el ejido caroyense y cuentan con sistema de riego por inundación a través de los canales Huergo y San Carlos.

Este tema y muchos otros relacionados a la urbanización se debaten en el Concejo Deliberante, que desde hace algunos meses está estudiando el proyecto de ordenanza de zonificación y usos de suelo.

Lo que hoy es comúnmente llamado “zona rural”, pasará a ser “Parque Agrario” y quedará entre la zona urbana y los grandes campos que se añadieron a la jurisdicción cuando la Legislatura de Córdoba aprobó el nuevo ejido en octubre de 2016.

“Tendrá que ser una transición larga, porque no buscamos que un productor cambie sus métodos de la noche a la mañana; desde nuestro rol debemos ir convenciendo al productor a que cambie mostrando que es viable producir sin agroquímicos y que va a encontrar mercado para su cosecha. Si el productor sabe que puede hacer algo para reducir el conflicto con el vecino y que ayude ambientalmente, lo va a hacer”, dijo la Ing. Agr. Mariela Puerta, integrante de la Agencia coordinada por Martín Piazzoni.

 

La experiencia entusiasma.

Hace dos semanas, El Despertador publicó los resultados del informe de la Agencia municipal en lote modelo del productor Alberto Sangoy, donde, en dos campañas, se sembró maíz y soja tratando de aplicar la menor cantidad de agroquímicos.

El maíz tuvo un rendimiento de 7 mil kilos por hectárea y se vendió para alimentación balanceada de gallinas ponedoras. Así se logró la trazabilidad agroecológica a toda la cadena alimentaria de producción de huevos y el productor tuvo mejor rédito económico.

En la siguiente temporada, sobre ese mismo lote, se hizo un cultivo de soja bajo prácticas agroecológicas con un rendimiento fue de 3.500 Kg/ha, un valor similar a los que se obtienen usando manejo convencional, pero con un costo de producción menor.

“Con pequeñas y simples mejoras estamos en el camino para alcanzar el 100 por ciento de producción agroecológica; en un proceso de transición las mejoras se ven a largo plazo porque el suelo se va recuperando; este ejemplo debe llevar a más productores; tenemos buenos rendimientos, menores costos, hay menor cantidad de aplicaciones y la comercialización se logró en el mercado local y así evitamos fletes”, agregó Puerta, que junto a las ingenieras Lloret y Peresini trabaja en los ensayos. 

Para el productor Sangoy, la experiencia es satisfactoria: “Ya no podemos aplicar la cantidad que estábamos aplicando. Estamos haciendo manejos más amigables con el medio ambiente, con productos menos tóxicos. Menos litros de químicos tirados, menos costos”. 

Para él, la clave es hacer una planificación eficiente del manejo de la tierra entre la cosecha y la próxima siembra. En su lote, entre el maíz y la soja se sembró vicia y centeno para que las malezas no ganen la superficie y para dar más nutrientes al suelo.

Sangoy comparó este momento con los sistemas de producción “pre-agroqímicos”: “Hace 20 años los viñedos se trabajaba sin químicos y 20 años después estamos viendo como volver a esos manejos. Decir que en los próximos 10 años podemos lograr producción agroecológico no es algo errado de proyectar. Es difícil llegar a ` cero agroquímicos´, pero cada año van surgiendo productos que van reemplazando a los que se venían usando”.

 

Ya no hay conflictos.

Un objetivo importante que se ha logrado y manifestado en este tiempo es que se redujeron notablemente las denuncias por fumigaciones.

Si bien los productores no dejaron de aplicar agroquímicos –la Ley 9164 y las ordenanzas locales permiten el uso según el tipo de sustancia y las condiciones del tiempo-, hace cinco años que no hay conflictos y si hubo algún reclamo, se determinó que el productor tenía todo en regla. 

“El sistema de control es eficiente; en todo este tiempo se vio que hubo inspecciones, que los productores cumplieron con la ley y los vecinos ganaron confianza en el sistema”, concluyó la Ingeniera Puerta. 

14-08-2020

Te puede interesar