Daguerrotipos.

Historias 08 de mayo de 2020
NOTA III. Fragmentos del libro homónimo, editado en septiembre de 2005 por la Municipalidad de Jesús María y el Ministerio de Gobierno, Coordinación y Políticas Regionales, incluido en el programa "Edición de Historias Populares Cordobesas". Un aporte para conocer más de nuestro pasado y entender el presente.
Estación del Ferrocarril (byn)

“El daguerrotipo fue el primer proceso de fotografía práctica, inventado por el francés Louis Daguerre en 1839. Se trataba de una imagen positiva única (sin negativo), registrada sobre una placa de cobre pulida y plateada, que se emulsionaba con vapores de iodo y se revelaba con mercurio. El daguerrotipo tenía los laterales invertidos, como si nos miráramos en un espejo”.

Todo sobre rieles.

Cuando la incipiente economía de Argentina requirió un medio de transporte rápido y seguro para desarrollarse, surgió el ferrocarril. Desde los tres puertos de embarque de entonces: Buenos Aires (1857), Rosario (1866) y Concordia (1874) las redes se extendieron y multiplicaron.

Primero lo hicieron a través de la Pampa Húmeda y la Mesopotamia. Más tarde, por todo el territorio argentino, con un tendido del que aún subsisten las trazas y que favorecieron entonces el nacimiento y crecimiento de innumerables poblaciones..

En 1871, las autoridades nacionales decidieron la construcción del ferrocarril Alta Córdoba - Tucumán, con una extensión de 541 kilómetros.

Así, concebido como la prolongación del Central Argentino que era de trocha ancha, nació el Central Norte, que fue el primer ferrocarril  de trocha angosta del país construido por cuenta del Estado, quien sacrificó la unidad de trocha para bajar costos.

La obra que estuvo a cargo de Telfener y Cía. se inició en 1873. El 1 de mayo de 1875 fue librada la vía hasta Recreo, en julio hasta San Antonio y el 30 de octubre de 1876 se inauguró el ferrocarril hasta Tucumán.

 Telfener también tendría a su cargo la explotación del ramal  pero, el 28 de diciembre de ese año, Día de los Inocentes, el Gobierno Nacional resolvió en acuerdo de Ministros asumir la administración directa de la línea férrea y nombrar Administrador General del Ferrocarril Central Norte a Rafael Aranda.

 José Telfener fue el primer italiano que realizó en Argentina un trabajo de gran envergadura, y lo hizo con rapidez inusitada. Tal vez allí nace el reconocimiento del Gobierno Italiano, que entre otros honores, dícese, le asignó un título nobiliario. Al Conde Telfener, al parecer, la historia local no le ha dado el lugar que como protagonista merece.

Un hombre peculiar, de excelente educación y formación que llegó al país siendo dueño de su empresa constructora. En términos "globalizados" podría decirse que Telfener invirtió capitales y generó trabajo en nuestro país. No sería desacertado profundizar en la relación de su vida y nuestra historia local.

Este constructor alquiló la antigua Posta de Sinsacate a la familia Figueroa. Los años y la desidia de sus propietarios habían hecho sentir su rigor en el edificio, que estaba en estado ruinoso.

Telfener lo reacondicionó y lo unió a la vía que llegaba desde Córdoba, utilizando un lujosísimo tren para trasladarse hasta esta zona.

Al contar de los que cuentan... el hombre no conocía de privaciones, y las fiestas que organizaba en la Posta se hicieron famosas entre los vecinos.

Uno de ellos, Pío León, se acercó a Telfener con una propuesta diferente: le pidió el trazado de una villa alrededor de la estación que construía en Jesús María.  La historia demuestra que el constructor  accedió al pedido y diseñó una ciudad con la lógica de las vías del ferrocarril: calles rectas, todas paralelas entre sí, con amplios lotes y la estación en el centro.

En el Museo Jesuítico Nacional de Jesús María hay un mapa realizado por el Jesuita Pedro Grenón, que podría ser una reproducción de la obra de Telfener. Observarlo y leer las descripciones  permiten remontarse e imaginar aquel trazado, tal vez suponer el encuentro y... por qué  no?, oír las voces de los dos hombres planificando un futuro.

Dice el mapa en su extremo superior izquierdo: "PLANO de la VILLA PRIMERA entre Caroja y Jesus María Provincia de Córdoba".

Según una nota manuscrita por el historiador jesuita, se trata de un "Plano que tenía el Escribano Norberto del Signo en su Escritorio".

Grenón ofrece apuntes tan fluidos sobre el documento que parecen un testimonio más incluido en Daguerrotipos. Esas notas serían de 1957, a juzgar por la fecha que coloca al pie de una serie de aclaraciones que, a manera de firma, dicen:

"(Notas del P. Grenón)".

"Yo he copiado por calco del original que lo poseo, por donación de la familia. No tiene fecha ni firma. Por otro Plano que tiene parte de estos lotes numerados y que tiene fecha de 1876, lo supongo posterior a este, se deduce que este es anterior a 1876", acota acerca del testimonio gráfico local más antiguo acerca de la actual ciudad.

Inevitable pregunta para curiosos: ¿Cómo llegó a las manos del Escribano Del Signo?

Casi adelantándose a ella, el Padre da una repuesta en sus agregados. Dice:

"El Escribano del Signo actuó entre 12 Oct.  1876 y 12 Oct 1926. Además el plano tiene un sello que dice: "Arzna (?) y ... Escribanos, Córdoba". Como se ve lo presentó con el Norte arriba para su fácil orientación".

Tan en el tiempo, la letra de Grenón hoy puede parecer un electrocardiograma en tinta china, con algunos de sus "picos" adornados por un trazo más grueso. Pero eso tal vez, lo convierta en mayor testimonio y refiera a su espíritu de trabajo.

Describe en su laboriosidad que el original está hecho en tela de planos transparente y que su calco está realizado "del mismo trazo y tamaño que el original", en una Escala de 1 a 2.500.

La Villa que se nos presenta en el papel tiene 190 lotes de 50 metros de lado, agrupados de a cuatro en la mayoría de las manzanas. No siguen esta regla las que flanquean la Estación del Ferrocarril, tal como ocurre hoy día, y algunas próximas al  río que en el Plano se nombra "Río de Jesús María".

Las calles son rectas, de 20 metros de ancho, a excepción de la paralela a las vías del ferrocarril, hacia el Este, de 35 metros de trocha.

Las calles no tienen nombres, pero a los fines prácticos supondremos que tenían los nombres actuales. Entiéndase bien: es sólo para describir mejor este plano, ya que muchas de ellas no conservan los nombres que tenían a comienzos del Siglo XX, otras ni siquiera tendrían nombre y de muchas se sabe que cambiaron su nominación varias veces.

Una de las curiosidades de esta mensura es que no tiene prevista la Plaza San Martín, ya que el playón de la Estación del Ferrocarril avanzaba hacia la media manzana ubicada entre las actuales calles San Martín y Tucumán.

Además, al costado del edificio de la estación pasaba un camino, quizás a la zona de Nintes, que se desprendía del Camino Real a la altura de la actual calle Ing. Olmos y atravesaba en diagonal el trazado de la población.

Siempre en razón de lo que expresa el plano, el Camino Real ingresaba a la Villa por lo que hoy es el ingreso a la Casa Histórica de Caroya y luego seguía paralelo al río.

Este dato se presta a la controversia, ya que personal del Museo Jesuítico Nacional asegura haberle escuchado afirmar al Padre Oscar J. Dreidemie S.J., fundador de ese museo, que el Camino Real atravesaba el río mucho más al Oeste y desembocaba atrás del Museo.

 Estos pareceres y decires sólo enriquecen los hechos de la memoria oral propiciando mayor valor a la búsqueda de la historia y de la identidad.

Volviendo al plano hallado por el padre Grenón, en él se describe otra vía con rumbo Este, indicada donde hoy es la calle Cleto Peña y el Boulevard Eusebio Agüero con el curioso nombre de "Camino a St. Thomas". Sin duda señalaba la senda para llegar a esa estancia, pero quizá algún lector pueda contar a qué Santo Tomás refiere el nombre y colegir el porqué de tan inglesa denominación.  

También está marcada en él  un a acequia que sale del río, a unos cien metros río arriba, de la actual calle Dr. Aníbal Viale. Atravesaba, en diagonal, la Villa hacia el Noreste.

En las charlas con nuestros memoriosos vecinos, se nombra en varias ocasiones este curso de agua, que cruzaba el centro por debajo de la casa de Don Gabriel Céspedes y del Plaza Hotel. Y además  tenía dos derivaciones cerca del cruce de las hoy calles Italia y 25 de Mayo.

Cuentan voces sugerentes... que se conservan por algunos lugares lo que fueron baños privados que se usaban para disfrutar del agua de la acequia.

La cuadrícula del plano va contando que el lote número uno está en la actual esquina del Boulevard Eusebio Agüero y España. La numeración por manzana crece en sentido horario.

De Norte a Sur, el loteo iba desde el eje Cleto Peña/Boulevard Eusebio Agüero hasta las calles Mauricio Yadarola y Domingo Zípoli.

De Este a Oeste, abarcaba desde la calle España hasta la calle Aníbal Viale.

Es muy probable que esa haya sido, hasta comienzos del Siglo XX, la ciudad.

También en el trazado se indica la existencia de doce construcciones, incluida la Estación del Ferrocarril y una casa para su personal.

De las diez restantes,  una está identificada y destacada  como Herrería, oferta sin duda necesaria entonces,  a unos 50 metros de la calle España.

Luego hay dos construcciones marcadas en el cruce de las calles Delfín Díaz y La Costanera. Una más encontramos en  la esquina de las calles Colón y La Costanera. Agregamos dos en Cástulo Peña, entre Colón y John Kennedy; una en calle Salta, entre Colón y  Kennedy; otra en esa calle pero entre Salta y Santiago del Estero.

Y, sobre esta última calle, había dos construcciones contiguas entre Julio A. Roca y Doménico Zípoli.... ¿Cómo no imaginar, en esta pequeña urbe que es hoy la ciudad, aquella otra población  más espaciada de la que el Padre Grenón informa tanto?

En el plano también aparecen previsoras "obligaciones", en la nota se  establece:

"1º. Todas las esquinas serán ochavadas teniendo el lado de la pared que guarda la esquina el largo de 4 metros.

2º. En cada solar, en el curso de una año se deberá construir o una casa o un rancho de material, y cercarla.

El que no cumple dicha obligación, pierde la propiedad, y a mas la mitad del dinero, que ha gastado en la compra, y todas mejoras que hubiera hecho".

Buen saber este de adelantarse a los tiempos y a la desmemoria de la responsabilidad!

Así estaba planteada la Villa Primera de Anejos Norte, como se llamaba en esa época el Departamento Colón.

Esa es la historia que nos cuenta un plano llegado del tiempo y de cuyo relato es primer testigo y co-relator el Padre Pedro Grenón S.J.

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