La rebelión en la granja y la triple referencia política de Picat.

Política 15 de enero de 2021
Por: Rubén Curto.

Jesús María. Fuera de los vaivenes de la gestión en sí, no estaría atravesando su mejor momento la sintonía fina entre las alianzas políticas que llevaron a Luis Picat a ser intendente.

El mejor ejemplo es la Sociedad Rural, de la cual él mismo fue cara visible y presidente. El actual titular de la entidad y aliado de Picat, Luis Magliano, está virtualmente desaparecido de la institución: pidió licencia y no volverá  al cargo. 

Magliano está atravesando muy serios problemas financieros en su actividad privada, y en los hechos, a la posta la tomó el secretario de la Rural, Pablo Martínez, que no tuvo, precisamente, lo que se diría en buen debut en la reciente asamblea multisectorial convocada para declarar un paro por el recorte del Gobierno a las exportaciones de maíz.

En esa asamblea, su hermana -Carolina Martínez- reclamó a boca de jarro por la ausencia de Picat en el acto para apoyar al campo. La familia Martínez tuvo activa militancia en la campaña de Picat, al punto de que la esposa de Pablo Martínez, Paola Micolini, es la actual Directora de Cultura. Fuego amigo, que le llaman. Se pegaron un tiro en sus propios pies y se lo pegaron al Intendente.

Pero el hecho es que Picat  no puede -como sí hacía antes- embanderarse detrás del campo. Se lo impide no ya su condición de Intendente, sino el contradictorio entramado de alianzas y posicionamientos políticos que tejió. Veamos.

Dentro de la UCR, suscribe al sector Sumar, que le quiere disputar la conducción del partido a Mario Negri y Ramón Mestre y que la próxima semana hará un acto justamente, en esta ciudad. A nivel provincial es apadrinado por el Peronismo y Juan Schiaretti, quien lo llevó a ser Intendente.

Y en el plano nacional coquetea con el Kirchnerismo, acérrimo rival de la Sociedad Rural. No parece posible atender los tres mostradores al mismo tiempo, al menos sin pagar costos.

De todos modos, no había forma de que Picat se mostrara en la Asamblea Anti K del campo en la misma semana que desde Nación le confirmaban un crédito BID por 168 millones de pesos para pavimentar 70 cuadras. Debía mostrarse, en cierto modo, agradecido al Kirchnerismo.

Ese proyecto resume, también, el primer año de una gestión que casi no ejecutó obras y que en el cierre de 2020 se sacudió la modorra, nada menos que con dos iniciativas impulsadas por la anterior gestión.

El crédito BID que financiará la pavimentación es el que había gestionado Gabriel Frizza para la construcción de una nueva Terminal de Ómnibus y al que Picat le cambió el destino porque planea hacer la Terminal por su cuenta,  con injerencia directa -otra vez- de la Sociedad Rural.

El otro proyecto, ahora reflotado, es la venta de terrenos para el nuevo barrio Anejos del Este, que se monta sobre el acuerdo que Mariana Ispizua cerró a mediados de 2019 con  la familia Tessino para obtener  200 lotes en la zona de Santa Elena. 

Quién lo hubiera imaginado: el mayor logro del Intendente que se autodefine como gran administrador será disponer de más de 300 millones de pesos legados por la anterior gestión: 168 millones del crédito BID, cuya devolución le endosará a su sucesor en 2023,  y otro monto similar que embolsará por la venta de terrenos.

15-01-2021

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