El beneficio de la duda.

Política 11 de diciembre de 2020
Luis Picat y su equipo cumplieron un año en el gobierno municipal. La pandemia truncó muchos de sus planes, pero puede exhibir varios logros.

Jesús María. Luis Picat y su equipo cumplen un año al frente de la Municipalidad de esta ciudad, una tarea para la que se prepararon seis meses y sobre la cual generaron grandes expectativas.

Su principal promesa fue poner a la ciudad en un lugar de primacía, como “capital productiva” y tierra de oportunidades por su potencialidad: “Vamos a poner a Jesús María productiva en boca de todo el país”, dijo en el acto realizado en la Estancia Jesús María- Museo Jesuítico Nacional, pero Jesús María sigue en el mismo lugar donde estaba hace un año.

¿Qué pasó? Los primeros meses de Picat fueron una sucesión de acusaciones a su antecesores por el estado en que dejaron la Municipalidad y para tapar 50 agujeros cotidianos presentaron estruendosamente 50 soluciones en los barrios, que no le cambiaron la vida a ningún vecino. A lo sumo, se la hicieron un poco más cómoda.

Y después de su bélico discurso en la Sesión de Apertura del Concejo Deliberante, en el que exhibió cifras y déficits que fueron desmentidos por Mariana Ispizua, responsable de todos sus males, irrumpió en el escenario lo inesperado: la pandemia.

Muchos de los planes cambiaron, el escenario económico fue más complicado aún y recién en el segundo semestre pudo anunciar obras y mejoras.

En pandemia, durante meses, Cultura, Deporte, Educación, Empleo, estuvieron paralizados.

También el CRES (Centro Regional de Educación Superior), un buen proyecto educativo que este gobierno parece tener en el freezer.

 

Obras públicas.

El 12 de diciembre de 2019, Luis Picat anunció que el Parque del Oeste sería “el parque de la familia”. Y cumplió. Hoy está habilitado al público y bien resguardado. Falta mucho por hacer, pero los primeros pasos están dados.

También dijo que con el Gobierno de la Provincia estaba viendo cómo hacer una nueva planta de tratamiento de líquidos cloacales. Al parecer, sigue viéndolo. Según sus estimaciones del mes de marzo necesitaría 300 millones de pesos para hacerla.

Otro anuncio -de marzo- fue el Plan Director de la red de agua y algunas acciones concretas comenzaron hace meses, sobre todo en materia de recuperación de medidores para avanzar en una nueva manera de cobrar el servicio: en función del consumo.

Mientras tanto, tuvo que lidiar con problemas de abastecimiento en los barrios ubicados al Este de la Ruta Nacional 9 y en Bº Sierras y Parque, pero el secretario de Obras Públicas, Edgar Difilippo, parece tener claro qué hacer. También lo que costaría “hacer que suceda”: 56 millones de pesos. 

En materia de obras públicas, les prometió asfalto a los vecinos de los barrios Los Nogales, Bulgheroni y Latinoamérica, pero apenas si pudo hacer algunas cuadras por administración.

En cambio, mediante contribución por mejoras hizo cordón cuneta en Bº Florida Norte y está hormigonando calles de Bª San Isidro. Además, adoquinará el Camino Real en los próximos meses, entre la Estancia Jesús María- Museo Jesuítico Nacional y el límite con Sinsacate.

Paralelamente, ha iniciado gestiones ante el Gobierno de la Provincia para asfaltar los principales accesos a barrios, en especial Sierras y Parque. A cotizaciones de agosto de 2020, la obra requeriría 169 millones de pesos.

También prometió viviendas y tierras para que los vecinos puedan construir sus casas propias. Fue otra de sus promesas cumplidas: continuó con las negociaciones iniciadas por el gobierno anterior con Elvio Tessino y tiene 110 lotes disponibles.

En materia de acuerdos pendientes, otro logro fue sellar un acuerdo con los propietarios de Agua Mansa, por la cesión de terrenos -se los llevó la creciente de 2015- por obras de infraestructura en un loteo de Bº La Florida.

No es mucho, pero no es poco en una Municipalidad que tiene el 63 por ciento de sus ingresos destinados al pago de sueldos. Por lo tanto, si las obras soñadas no son financiadas por la Provincia, la Nación o un préstamo internacional, difícilmente puedan llevarse a cabo.

 

Más información.

Luis Picat dijo en reiteradas oportunidades que tendría entre sus prioridades dotar a la Municipalidad de sistemas de obtención datos que permitieran elaborar con mayor eficiencia las políticas públicas.

En tal sentido, avanzó en tres medidas concretas: un relevamiento socio-económico en toda la ciudad, para conocer también la repercusión de la pandemia en los ingresos de las familias; un acuerdo con la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC para medir índices similares a los del INDEC; y la incorporación de un nuevo sistema informático en reemplazo del actual, usado desde 2008 y obsoleto en muchas funciones.

En materia de transparencia, por primera vez presentaron declaraciones juradas de bienes todos los gobernantes. Aunque pudo ser más medular, porque no es mucha la información disponible para el vecino común, fue una decisión bien “vendida”.

Otro frente institucional que ganó protagonismo fue el las políticas de Género -promesa de hace un año-, a pesar que el Intendente debió hacer frente a una delicada situación privada de un integrante de su Gabinete.

A propósito del gabinete: hoy cuesta el 50 por ciento más que en enero.

 

Relaciones peligrosas.

En un año, el Partido Socialista fue la única fuerza política que se expresó públicamente en contra de la gestión Picat. Lo hizo a mediados de enero, a través de un comunicado en el que expresó su preocupación por despidos a los que consideraba “arbitrarios”, la desjerarquización de algunas áreas y la intención de arancelar servicios que eran gratuitos. “La rescisión de estos contratos son frutos de una persecución política y sindical, a tal punto que fue despedida una delegada gremial”, sostenía.

El Sindicato de Trabajadores Municipales no hizo suyo el reclamo y en febrero, transitando una placentera Luna de Miel bien conducida por el secretario de Gobierno y Coordinación, Federico Zárate, firmó un acuerdo por el cual pasarían a planta permanente 80 empleados contratados desde hacía años y efectivizaban a los primeros 41. Primer logro de la gestión Picat.

Esas relaciones se deterioraron en medio de la pandemia, cuando le avisaron al personal que no había dinero para cumplir los acuerdos pactados y luego de una medida de fuerza, la Justicia ordenó la intervención de la Policía para detener a empleados que jugaban al fútbol durante la protesta, sin cumplir con el aislamiento social, preventivo y obligatorio. Como castigo, los encerraron a todos juntos en un calabozo.

A mediados de abril, el Intendente le envió al presidente del Concejo Deliberante, un proyecto titulado “Ordenanza de Emergencia Económica, Financiera, Administrativa y Social”.

Amparado en la situación generada por el Coronavirus, consideraba necesario que le otorgaran “facultades” especiales al Ejecutivo “al solo efecto de superar la emergencia que las origina”. La medida fue por 90 días y renovada por igual plazo. Fue un desgaste inútil en la arena política, ya que en los seis meses que estuvo vigente no “la usó” nunca. Por suerte. 

En apretada síntesis, así pasó un año de gestión de Luis Picat. Como a todos los gobernantes de este año atípico, le cabe el beneficio de la duda por la excepcionalidad que planteó el COVID-19 en todos los planos, aún en la administración del aislamiento, primero, y el distanciamiento, después.

La duda es: ¿Esto fue todo lo que pudo hacer por esta situación atípica o esta situación atípica salvó a un equipo que no pudo hacer lo que prometió?

11-12-2020

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