A cinco años de la última bandera a cuadros.

Sociedad 27 de noviembre de 2020
Rubén Cúchero es recordado por sus aportes al mundo deportivo, en especial el automovilismo, pero fue un incansable generador de ideas.
Rubén Cúchero

Jesús María. Rubén Cúchero fue un imprescindible. Hoy se cumplen cinco años de su despedida final. Claro que donde más se lo extraña es en el deporte, en especial del automovilismo, pero desde el mundo empresario y como dirigente del Automóvil Club Argentino había tejido una red de contactos que siempre tuvo a disposición de quien los necesitara: “el loco” tenía conocidos en todos lados.

Uno de los recuerdos que lo enorgullecía era cuando trajo a Juan Manuel Fangio al Festival Nacional de Doma y Folklore... de incógnito. Tal como lee. El múltiple Campeón quería visitar Jesús María tranquilo, sin firmar autógrafos, sin acoso del público, como un vecino de Balcarce.

Y Rubén le hizo realidad el sueño: “Lo disfracé”, contaba. Y así pudo disfrutar del color y el coraje... el coraje que le sobraba en las pistas.

La pasión de Cúchero por el automovilismo hizo posible la llegada del Rally Mundial a nuestra zona, a fines de la década de los ‘80, y la competencia internacional más importante realizada en Argentina lo tuvo entre sus organizadores un sinfín de años. 

Por esos aportes, en 2014, un año antes de su muerte, recibió de la Municipalidad de Jesús María la distinción Pío León en la categoría deportiva. Cuando la recibió, se quebró.

Pero Cúchero no era sólo un entusiasta de los fierros. También era un gringo hasta la médula, que nunca olvidó a su compañero de banco de la primaria, que todos los domingos iba a Misa porque había perdido a sus padres “muy chico” y ahí encontraba consuelo, que tenía un sinfín de anécdotas del tío Rogelio y de sus parientes y vecinos de Colonia Caroya, que se pasaba con los comentarios en público y tenía se aguantaba los codazos o las reprimendas de su esposa con su sonrisa de niño travieso.

También fue el dirigente político frustrado, que se contentó con compartir los “chismes” de primera mano contados con la sagrada recomendación de preservar la fuente. Tan de primera mano que tenía el número de teléfono de José Manuel de la Sota.

Y como lo conocían todos, también podía abrir puertas con figuras del espectáculo.

Personajes así aparecen muy de vez en cuando y cuando se van, se extrañan.

27-11-2020

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