En cuatro meses, Picat le compró combustible por 2 millones de pesos a… Malvasio Picat S.A.

Política 05 de junio de 2020 Por Rubén Curto
Esa estación de servicio es propiedad nada menos que de un primo hermano del intendente y, además, socio suyo en el frigorífico Qualitá.
Surtidores

 Jesús María. En los primeros cuatro meses de 2020, el intendente Luis Picat destinó casi 4,5 millones de pesos a la provisión del combustible necesario para que la flota municipal -automóviles, camionetas, camiones, maquinaria- estuviera disponible para prestar servicios básicos, ejecutar obras o garantizar la movilidad de la estructura administrativa.

Pero el dato saliente es que casi la mitad de esos fondos -exactamente el 44,7 por ciento- quedó en manos de familiares del mandatario, que parecen ocupar ahora una posición relevante en la grilla de proveedores de ese rubro.

Entre enero y abril, la Municipalidad destinó 4.447.149 de pesos a la compra de nafta, gasoil y GNC. De ese total, 1.998.459 de pesos fueron desembolsados en favor de la firma Malvasio Picat S.A., que explota la estación de servicio ubicada en Paseo del Huerto esquina General Cabrera.

Los restantes 2,4 millones se repartieron, en proporciones similares, entre las firmas Alt SA y RSD Emprendimientos SA, ambas con una participación menor.

La información surge de las planillas de compras del propio municipio, que pueden rastrearse en  www.jesusmaria.gov.ar/compras/ y están disponibles para quien quiera verlas.

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Lo primero es la familia.
Todo indica que la firma Malvasio Picat S.A. no tuvo, en años anteriores, un rol protagónico como proveedor de combustibles de la Municipalidad, salvo algunas ventas puntuales en el segundo semestre de 2019.

Pero, al margen de los números, hay un dato relevante, que torna inconsistente cualquier comparación seria con el pasado reciente: es el actual vínculo parental y comercial entre el intendente en funciones y esa empresa. Ese elemento antes no existía.

En la mencionadafirma familiar, figura con el cargo de director titular vocal Ignacio Malvasio, quien según consta en el Boletín Oficial de Córdoba de enero de 2019 -ver acá: https://cutt.ly/gyYObXL- ocupará ese cargo por tres años.

A Ignacio Malvasio Picat y Luis Picat no los une sólo el lazo familiar de ser primos hermanos: son socios comerciales y comparten la titularidad del frigorífico Qualitá, la nave insignia del actual intendente, en lo que respecta a su actividad empresarial.

Justamente, la apertura de ese frigorífico, allá por 2012, precipitó la salida del propio Picat de la función pública, donde se desempeñaba como secretario de Desarrollo Urbano durante la primera gestión de Gabriel Frizza como intendente.

La indisponibilidad de tiempo para conjugar su actividad empresaria particular con la demanda de la función pública, fue el argumento señalado por Picat para saldar con su renuncia la virtual condición de “ñoqui” municipal que ostentaba entonces.

Pero volvamos  a la actualidad, porque otra vez el Boletín Oficial aporta novedades interesantes. En su edición de octubre de 2019 (ver acá: https://cutt.ly/PyYOZ1d), da cuenta de una asamblea realizada en la firma Qualitá S.A., para formalizar un repentino cambio de autoridades.

Concretamente, un par de meses antes de asumir como intendente, Luis Picat renunció como presidente del directorio de Qualitá S.A.

Se presume que lo hizo anticipadamente, y a título preventivo, para salvar la incomodidad que supondría figurar al frente de la firma mientras ejercía como máxima autoridad de la ciudad. Algo así como cuidar las formas, que le dicen.

El tema es que le dejó la presidencia de la empresa a... justamente, Ignacio Malvasio. Sí, la misma persona a cuya estación de servicio ahora la Municipalidad le compra combustibles.

Todo queda bien en familia, parece. Y no es este el primer caso. Recordemos que Picat prácticamente debutó ante la pandemia del COVID-19 mirando olímpicamente para otro lado cuando otro primo hermano suyo celebraba su casamiento con una fiesta en  la estancia San Javier, con 200 invitados.

Una tímida presencia de la GUM (Guardia Urbana Municipal) no impidió que aquella polémica fiesta se extendiera desde las 19 de un sábado hasta las 5 del día siguiente, pese a que ya se  recomendaba no permitir las concentraciones de personas por el Coronavirus.

Ese caso, que involucró a la familia Picat, contrastó abiertamente con lo que ocurrió con el joven Matías Atti, quien se casó el mismo día, pero tuvo que suspender la fiesta. Atti acató las disposiciones; Picat, no.

Ser y parecer.
Frente a las “particularidades” que ya comentamos respecto de la compra de combustibles por parte de la Municipalidad, hay que consignar que la legislación local es bastante laxa en materia de incompatibilidades a la hora de inscribir y admitir proveedores.

La ordenanza N°2972 “Régimen de Contrataciones”, en su artículo 4° fija la prohibición expresa para ser oferentes a cualquier funcionario o empleado municipal, bajo cualquier régimen de contratación. Pero no fija limitantes para parentescos de ningún grado.

Así las cosas, es muy probable que no quepan reproches legales de ninguna índole hacia el accionar del Intendente.

Pero igual brotan preguntas y dudas obvias, por todos lados: ¿Es legítimo lo que hace? ¿Resulta é- tico estar de los dos lados del mostrador, firmando órdenes de pago como Intendente para un proveedor que es pariente y presidente de la empresa que él mismo declara como de su propiedad?

¿Se puede disponer del patrimonio público, el de todos los vecinos, con los mismos parámetros de funcionamiento de una empresa privada, donde el propietario decide atendiendo sólo su propio criterio?
Las respuestas a esas preguntas, amigo lector, son todas suyas.

05-06-2020

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