Daguerrotipos.

Historias 21 de mayo de 2020
NOTA XIV. Fragmentos del libro homónimo, editado en septiembre de 2005 por la Municipalidad de Jesús María y el Ministerio de Gobierno, Coordinación y Políticas Regionales, incluido en el programa "Edición de Historias Populares Cordobesas". Un aporte para conocer más de nuestro pasado y entender el presente.
Boletín escolar 1933

“El daguerrotipo fue el primer proceso de fotografía práctica, inventado por el francés Louis Daguerre en 1839. Se trataba de una imagen positiva única (sin negativo), registrada sobre una placa de cobre pulida y plateada, que se emulsionaba con vapores de iodo y se revelaba con mercurio. El daguerrotipo tenía los laterales invertidos, como si nos miráramos en un espejo”.

Al sonido de la campana... (II)

"La Ocampo"... casi con sacralidad musitan ese nombre. Una escuela referencial. El Centro Educativo Gral. Francisco Ortiz de Ocampo. Que albergó, y sigue haciéndolo, a generaciones de jesusmarienses, de  colonos  o chicos venidos de distintos barrios y lugares.

"La escuela, en aquel entonces, era la parte vieja que comprende el rectángulo que da al patio. Las dos aulas que están al frente, que fueron las primeras, esas están edificadas sobre adobe y barro. Después fueron haciendo... ya las aulas, con el material actual, digamos. Pero era una escuela muy prestigiada, muy buen personal y, lógicamente, en aquellos tiempos, la disciplina era muy necesaria". - Describe Roya y continúa explayándose:

"La participación de los alumnos en la vida escolar era otra diferencia con la de estos días. Por ejemplo, en los grados se elegía al semanero, un alumno que se encargaba de limpiar el aula, sacudir los bancos y el escritorio de la maestra, preparar las tizas, el borrador, los mapas, y ponerle - casi todos los días - un florero con algunas flores.

Además, tenían que limpiar hasta los baños, porque no había portero... "

  Hasta este punto el relato es compartido y todos suman sus recuerdos hablando del "monitor" otra designación del semanero. Las flores ingresan en el territorio del cotidiano gesto cariñoso. Casi... como la simbólica manzana.

Más...  en la apreciación final hay recuerdos con versiones encontradas. Existe el disentimiento general. Elena, pronta, agrega:

- "Nosotras teníamos portera!. Yo me acuerdo muy bien de la Cirila, gorda, petisa, trabajadora... Y el marido era portero de la de varones"

Nadie recuerda la falta de portera y el honor de Cirila queda salvado y a resguardo. Como corresponde a tan entrañable figura de la educación en el país. En los rincones de la memoria colectiva es fácil encontrar una Cirila o un Cirilo que, además , solían tener vivienda en las escuelas en la que trabajaban.  

Otro hito en los memoriosos es la disciplina. Valiosa, reconocida, natural. En un marco social donde la docencia era una profesión de jerarquía y respeto. La ocupación intelectual, el aprendizaje, las manualidades, la huerta, "los deberes"... eran  partes de un todo que hacían que la disciplina fuera el resultado no forzado:

"Yo veo que ahora (las maestras) los tutean a los niños. Y si se descuidan, los chicos la tutean a la señorita. Antes no. Era muy respetuoso y lo que decía la maestra era sagrado" reflexiona Porota agregando con sabiduría: "Y sin rigor, porque la disciplina es convencimiento, no rigor".     

"La lectura, por ejemplo, era muy importante. Ocupaba un lugar destacado en la educación"  afirma Elena, que con el devenir de la vida es reconocida lectora y encuentra palcer en la escritura.

"Tan importante, suma sonriente Paula, que recuerdo mis seis meses de primario en Suiza y mi llegada a la Argentina!"

"Cuando llegamos fuímos a Ordoñez, en la Provincia de Córdoba, y después, al poco tiempo, nos mudamos a San Antonio de Areco. Con el primario de Suiza, al llegar me pusieron en Primero Superior".

"Tenía siete años, un país dejado atrás, una familia luchadora y un mundo nuevo... Y a los pocos días me llaman. Yo temblaba, porque sabía poco castellano. Y me pasaron a Segundo".

"Y un día me pusieron en penitencia porque tenía que leer una lectura  y no podía pronunciar "ferrocarril". Y entonces, vino la Directora   y le explicó a la maestra..."

"La hora de lectura era sagrada", acotan, "y se aprendía mucho". "No sólo a apreciar y valorar los textos". "Clásicos, fábulas, poesía,... todo". "Y el diccionario, buscar el significado de las palabras que no conocíamos". "La forma de tomar el libro... la posición".

Y en el recordar lo aprendido dice Elena: " Con tinta china hacíamos los mapas. Todo. Porque estudiábamos Europa, América, Asia. Todo... mucho más completo que ahora".

"En quinto y sexto se usaba la enciclopedia de Langleber, o algo así. Allí tenías Botánica, Mineralogía, Zoología... Alto así, era..."

"En las escuelas estaba primero la Directora. Y luego las maestras de grado. La de sexto era, generalmente, la más antigua. Y era la que podía suplir a la directora cuando faltaba".

"De las maestras especiales recuerdo a la de Música, que era la Señora de Braseras, que nos enseñaba el Himno nacional, la Marcha de San Lorenzo, el Himno  a Sarmiento, A mi Bandera... Aurora...? No, no la cantábamos porque en aquel tiempo no se conocía. Y algunos otros cantos, pero de acuerdo al tiempo, porque era muy escaso el tiempo que le brindaban".

"A las libretas las regalaba Mattio, el librero. Su negocio estaba detrás de la policia y, más tarde, a metros de la plaza Pío León".

Quienes han sido y son docentes pueden comprender la esencia de lo que luego agrega la relatora del párrafo anterior:

"En esa época había maestras normales provinciales y nacionales. Y estaban las que trabajaban por amor o vocación, que tenían primaria aún no terminada. Después de cinco años les daban el Título Supletorio. Dos hermanas Carranza vinieron a la Colonia como maestras y se casaron con dos hermanos de mi padre. Y las dos tuvieron Título Supletorio. Una enseñaba en Puesto Viejo y la otra en Vicente Agüero".

Otro tema que todos mencionan es que las Escuelas Nacionales "eran" hasta cuarto grado. Para quinto y sexto tenían que "pasar" a la provincial.

 Hoy que Jesús María cuenta con el Profesorado para Maestras jardineras es bueno traer a la memoria que la primer Maestra Jardinera del interior de la provincia fue Clara Noemí Torres de Campra. Ella habrá volcado su ternura en muchos pequeñitos de entonces.

Todo es recordar... y al hablar con las voces que aún están, para contarnos de vocaciones, conversamos con Porota Torres:

"En un principio, esa escuela funcionó acá, al frente de mi casa. En esa casa donde está la panadería ahora. Ahí dicen que funcionó, pero yo todavía no había nacido".

Las Hermanas Torres eran cinco, y las cinco eran maestras. Vivían donde es  la actual esquina de Julio A. Roca y José Manuel Estrada., en un clima que predestinó su vocación.

"A mi me gustaba. Siempre, desde chica. Ya cuando estaba en tercero o cuarto año  tenía alumnos particulares... Y como estaba en ese ambiente, en el que todas mis hermanas eran docentes... Porque la mayor se recibió cuando yo empecé la escuela. Ella era maestra del Huerto".

"Me sabía llevar a mí, chiquita. Después fue maestra de la Escuela Nacional. Y así siempre. Yo me crié en ese mundo. Yo era once años menor que la mayor. Mi casa era todo ambiente de estudio... nada más."

Una de sus hermanas tiene ahora  94 años. En Porota, la intensa vida dedicada a la educación, con tanto amor, es sin duda el secreto de su lucidez. De la permanencia de su juventud que no pasa, indudablemente,  por los años  sino, por la forma en que los vivió de acuerdo con   su vocación.

"Sí", cuenta, "si salíamos  a bailar  era los sábados. Todas las fiestas que se hacía eran con las madres." Una referencia propia de aquellos tiempos que fueron felices y claros.

De sus maestras nombra a la Sra. de Bustamante, de primer grado, "que murió de parto..." La Sra. de Merlo en segundo y en Superior tuvo a una niña que venía de Alta Gracia, Squide Schilbert.

Rescata que: en el clima de respeto que se vivía,  la relación con los docentes,  no era "distante".

"Por ejemplo, ahí en la Escuela Provincial" - donde ingresaron sus hermanas a Segundo Grado - "había maestra muy buenas. Nos enseñaban labores, fijáte, Y había una que nos hacía ir a su casa para enseñarnos a un  grupo de tres o cuatro chicas que queríamos aprender a hacer unas cortinas a crochet. No, no eran distantes..."

"La educación, memora, era para todos. El Consejo ayudaba mucho. Mandaba cajones de cuadernos, blocks de dibujo, mandaba cajas de lápices de colores. Todo eso le dábamos a los chicos nosotros. Y las te-las para que aprendan a hacer manualidades. Mandaban todo cortado: telas, hilos, tijeritas".

"Claro - dice con gran sentido realista - que lo mismo se formaba la cooperadora, porque había había chicos pobres. Siempre ha habido" confirma, dando a siempre, una relevancia que no quisiera desde su espíritu de educadora.

"Todos los chicos eran iguales. Por eso era el delantal que iguala a to-dos. Porque había chicos muy pobres. Pero entonces estaban las madres, o las maestras... buscaban a los que tenían dos guardapolvos para que les dieran uno para esos chicos".

Ese  gesto sencillo de la solidaridad cotidiana, sin aspavientos,  se continúa en el relato de Porota:

"Venían bien vestiditos los chicos. Pero, había gente muy pobre que no venían porque no tenían zapatillas por ejemplo... Entonces, te avisaban , y ya era cuestión del maestro... y nos mandaban de la dirección a visitar a eso padres  para preguntar porqué no venía el chico".

Entre los claros recuerdos sobre la educación en Jesús María cuenta algunos ires y venires propios de todo proceso:  "La escuela esta de mi barrio, que se llamaba 221, era nacional. Se fundó en 1921. Mi padre, que era el vecinomás antiguo de este barrio, Pueblo Nuevo le decían, fue el encargado de mandar una carta al Consejo de Educación, que era el encargado de buscar el local y de atender a la persona. La directora que fuera a venir. Lo nombraron "encargado escolar". Entonces venía una sola niña que iba a ser la directora de la escuela".

Y dá el nombre de la niña, que junto a tantas jóvenes forjaron la enseñanza en el país:  "María Esperanza Sánchez se llamaba. Consiguieron un local que creo que tenía dos piezas... en la calle Salta casi esquina Entre Ríos... Apenas la pusieron a la escuela ... tenía pocos chicos... o qué... Vino otra resolución que tenía que unirse a la escuela nacional más antigua que había acá, que era la 21. Y así, funcionó junto a la 21 un año. Hasta que, después, consiguieron otro local mejor, hicieron el censo de los chicos y todo, y recién, se separó de nuevo. Y figura como fecha de fundación el 9 de noviembre de 1921". 

Entre los nombres, además de  María Esperanza, están entre otros los de la Sra. Ana de Amaya, Directora de la.... y la Sra. Otilia de Paz, maestra y vicedirectora. También cabe decir que había una escuela noctuna primaria y luego en el Huerto empezaba a funcionar la secundaria.

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