Daguerrotipos.

Historias 19 de mayo de 2020
NOTA XIII. Fragmentos del libro homónimo, editado en septiembre de 2005 por la Municipalidad de Jesús María y el Ministerio de Gobierno, Coordinación y Políticas Regionales, incluido en el programa "Edición de Historias Populares Cordobesas". Un aporte para conocer más de nuestro pasado y entender el presente.
Boletín histórico

“El daguerrotipo fue el primer proceso de fotografía práctica, inventado por el francés Louis Daguerre en 1839. Se trataba de una imagen positiva única (sin negativo), registrada sobre una placa de cobre pulida y plateada, que se emulsionaba con vapores de iodo y se revelaba con mercurio. El daguerrotipo tenía los laterales invertidos, como si nos miráramos en un espejo”.

De todo como en botica…

En esas cuadras céntricas funcionaron las primeras farmacias. Nuestros abuelos ya nos contaron de ellas.

Separadas a cien metros una de otra, las esquinas de la calle Tucumán con Colón, Libertad y Comercio cambiaron varias veces de dueño.

Aproximadamente en 1919 llegó a la Villa el Sr. Pola, quien se estableció con su botiquín en Tucumán al 440. Y con la palabra botiquín nos remontamos a  aquel mueble, caja o maleta que se usaba para guardar medicinas o transportarlas adonde conviniera. Una Pharmacie de voyage en elegante francés o, farmacia portátil en buen criollo, que Don Pola utilizaba para contribuir a la sanación ayudando a médicos y enfermos.

Cabe acotar que de la palabra botiquín deriva Boticario, como le llamaban en esa época a los farmacéuticos.

En el 23 o 24, Juan Iraci abrió la Farmacia El Águila en Tucumán y Colón, donde ahora es la sucursal del Banco Nación.

Iraci le vendió la Botica a Ñáñez Dávila, oriundo de Río Primero, cuando empezaba la década de los '30.

Entretanto, Pola se trasladó a la esquina de Tucumán y Libertad (John Kennedy) y, vaya a saber por qué, cerró esa farmacia y construyó su propio edificio en la esquina de Tucumán y Comercio (Ing. Olmos). Lo curioso es que trasladó el "formato" de la Botica, ya que la fachada es muy similar, la disposición del negocio es la misma y hasta sus pisos son iguales.

Su antigua farmacia de Tucumán 440 fue comprada por un señor de apellido Guyón, en los años 40, y más tarde pasó a manos de Felipe Grosso Valle y Héctor Antonio Benito.

En tanto, a su segunda farmacia se la vendió a un señor de apellido S-torero a quien se le incendió.

Luego de este año, aproximadamente en 1934,  Ñáñez Dávila abandonó la Farmacia El Águila y compró la de Tucumán y Libertad, la reformó y le puso de nombre Dávila en honor a un tío suyo que era Obispo de Catamarca. Lo curioso es que, por los Ñáñez, es familiar del actual Arzobispo de Córdoba, Mons. Carlos Ñáñez.

Esa Botica tendría varios dueños más hasta llegar a su actual propietaria. Ñáñez Dávila se la vendió a David Calcagno y éste a José Juan Zapegno, quien se la dejó a su nuera, Amanda, quien es dueña de la Farmacia Dávila desde 1952.

Por su parte, Pola se asoció con el Sr. Juan Gallino hasta que se retiró y en su lugar quedó una sobrina de su socio, Norma Banci.

A su vez, El Aguila pasó por las manos de Danilo Bergoglio - luego óptico -, de  Pedro Aquino y su sobrina Susuki, quien la cerró en 1968. Sus muebles originales, bellísimos, son los que tiene hoy la Farmacia Benito. 

Durante mucho tiempo la Villa tuvo estas cuatro farmacias: El Aguila, La Estrella, Dávila y Pola.

En esta última, desde que estaba en la actual Farmacia Dávila, trabajó como cadete Don Gilfredo Rossotti. Empezó su actividad cuando tenía once años de edad y logró tener su propia farmacia en 1961.

Muchos otros vecinos vivían de lo que podían hacer en su casa. Una actividad frecuente era la de modista. Muchas mujeres hicieron estudiar a sus hijos gracias a horas de costuras.

Una de las costureras que tenía muy buena clientela era, precisamente, Doña Zoila D'Olivo de Dichiara, la mamá de nuestra memoriosa María Ester. Murió a los 88 años, fumando tres etiquetas de cigarrillos por días. Durante su juventud, cosía todo el día. "¡Pero qué clientas que tenía mi mamá! La del Dr. Castellanos, las Peña, las Liprandi Sosa, las Zerboni... De Buenos Aires le mandaban las encomiendas de tela".

Entre los que prestaban servicios domésticos, uno que era novedoso era el que prestaba un tal Núñez. Don Artico cuenta: "Los días sábados, todos poníamos - las chicas y los chicos -,... ponían en la puerta de la casa el calzado y venía un lustracalzados que se llamaba Núñez, pero que hablaba con dificultad y decía: ¿Cómo te llamás vos? Núnez, Núnez".

Doña Elena acota que "los lunes era su día con saco oscuro, pañuelito blanco... y no trabajaba". Entre risas, repite la muletilla del personaje, "¡El vino en el mostrador!: Y na va ir a visitar a monia mia a Ñan Funes (Y no voy a ir a visitar a mi novia a Deán Funes)... ¡Y con los ojitos cruzados!".

Al sonido de la campana...

La educación, ¿fue siempre una quimera?

¿O es tan sólo el mundo de las oportunidades y derechos?

 Puede ser bueno detenerse en los  patios de las viejas escuelas y escuchar el llamado de las campanas. Así como en las torres de las iglesias tañen convocando fieles o llorando duelos, las solitarias ( y casi desaparecidas) campanas de las escuelas llaman  a clase o invitan a reir en los recreos. 

En Jesús María las campanas llamaron a la escuela desde su inicio como Villa y no solo sonando sus badajos. También "afinando"  la excelencia en su nivel educativo.

La  de la Srta. Rolandi, la de la Sra. Zarela, la  Graduada, la de Niñas, la de las monjas.... Afectuosos apelativos con que  la voz popular designaba a las escuelas.

En esas primera décadas del siglo XX, era común que a los establecimientos educativos se los conociera por el nombre de su Directora. Todo un símbolo de identidad y pertenencia. 

Estaban la Escuela de la Srta. Rolandi , Escuuela Nacional 221;  la Es-cuela Nacional 21, de la Sra. Zarela  y la Provincial - como se conocía a la Graduada - que era "de Niñas" a la tarde y "de Varones" a la mañana.

Al Colegio Ntra. Sra. del Huerto, que era la escuela no-pública de entonces, simplemente se la llamaba "la de las monjas". 

El maestro Elvio Roya vivía en Colonia Caroya, pero estudiaba en la Graduada de Varones. "En el año 38 vine a terminar mi escuela primaria, acá en Jesús María".

"La Directora: Lidia Olmos Osán. Mi maestra: Catalina Sánchez de Ramallo". Haciendo gala de memoria va nombrando:

"Mis compañeros eran Clemen, Del Soppo, Antonietti, Vilchez , que venía de General Paz. Sosa y Orellano venían de Santa Catalina".

"También el gringo Martín, Caverzacio, Cornejo, Perrini, Bulgheroni, Rodolfi, Coseani... Micoli , de la Colonia  y,  Micoli el  que era de acá, de Jesús María".

Como si tomara asistencia sigue diciendo: Figueroa , que fue el gomero; Juan Cacho Colautti y  Cacho López.  Que fue gran jugador de Fa-lucho y jugó en Tucumán".

"Era el sexto grado de aquel entonces, que yo tuve que repetirlo porque la directora de la Colonia, que era Doña Lucía Angélica Bulacio de Triquel, en su afán de que la escuela creciera, metió el sexto grado pero no tenía la aprobación del Consejo Federal de Educación".

La formación era muy diferente. También las necesidades y la realidad a la que respondía. Cuenta Roya: - "En aquel tiempo no había talonarios de recibo ni pagaré y sabíamos redactar un recibo, un pagaré, una solicitud de empleo, un carta familiar. Hacíamos la letra gótica. Cuando yo ingresé en el secundario en Córdoba, yendo de Jesús María, de un pueblo del interior, mis compañeros de primer año en el Pío X , preguntaban dónde había hecho sexto grado, porque hacía todos los títulos en letra gótica, letra caligráfica".

El gran debate abierto sobre la educación siempre está vigente: ¿era enciclopedista, se aprendía, se enseñaba a razonar, los tiempos estaban bien distribuidos y aprovechados? Las opiniones se entrecruzan y surge la comparación con la actualidad.

A la lógica añoranza, se impone este poder valorar todo lo aprendido en su época de escuela. Concuerdan en esto Elena Bertorini, Paula Berezín, Andrés Bravo, Elvio Roya y Dante Ártico reunidos en la Casa Ghersi para una entrevista. También sienten y fundamentan lo mismo, en otras entrevistas, Porota Torres, Alfredo Naum y el "Pibe" Mugni.

En matemática por ejemplo, apuntan coincidentes, los alumnos del nivel primario aprendían hasta raíz cúbica, razones y proporciones, problemas de interés simple e interés compuesto...

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