El canto de las sirenas.

Seguridad 17 de mayo de 2020
Las sirenas alarman, atemorizan, ponen en alerta. Esta reflexión sobre su uso pretende ser una oportunidad de mejora atendiendo los efectos que producen cuando no hay una urgencia ni emergencia que lo justifique.
Sirena

Jesús María. Cuenta la mitología griega que las sirenas tenían una voz dulce y musical. Gracias a su don, atraían a los barcos de marineros; éstos quedaban embelesados con tan bella música y saltaban del barco para poder escuchar mejor, pereciendo ahogados en las aguas.

Se entiende que, como los marineros, nuestros Bomberos Voluntarios estén enamorados de sus sirenas, pero el problema del efecto indeseado de su canto no lo padecen ellos, sino quienes las escuchan.

Este 15 de mayo se cumplieron 50 años de la creación del Cuerpo local, que nos enorgullece por su capacitación pero, fundamentalmente, por su vocación de servicio.

Sin embargo, sería pertinente que sus festejos no sean con las sirenas dispuestas para ponernos en alerta de un peligro.

Cada vez que las escuchamos, pensamos en un incendio de proporciones, en un accidente fatal, en un siniestro que se cobra vidas, sueños, bienestar.

Desde que, en 2014, el río nos castigó con sus crecidas, las sirenas también nos ponen sobre aviso de que la naturaleza puede generar un nuevo desborde.

A muchas personas las alteran las sirenas porque reviven momentos difíciles de sus vidas o, simplemente, porque la sirena es el presagio del dolor y la mensajera de la muerte.

Ni qué hablar en estos momentos de aislamiento, donde muchos vecinos están angustiados e hipersensibilizados, aún cuando no lo exterioricen.

Hace algunos años, todos los municipios de la zona acordaron ponerle límite a la pirotecnia: basta de petardos y bombas de estruendo.

Uno de los motivos fue la alteración que sufren las personas con Trastorno del Procesamiento Sensorial (TPS), un trastorno complejo del cerebro que afecta la manera en que se experimentan las sensaciones -vista, sonido, tacto, olfato, gusto y movimiento- y su organización dentro de un comportamiento. Algunos niños con este trastorno se sienten bombardeados por la información sensorial y la evitan.

Cada vez adquiere más fuerza el postulado de que el autismo es un desorden sensorial de gran impacto, ya que las áreas más afectadas en el autismo están fuertemente relacionadas con aspectos ligados al procesamiento sensorial.

Las sirenas los afectan igual que la pirotecnia. Inclusive, en muchas municipalidades de nuestro país han sancionado ordenanzas regulando el uso de las mismas.

Es de esperar que no sea necesario llegar a tener que hacer una normativa y con un simple compromiso social evitemos los desfiles de móviles con sirenas cuando no hay urgencias ni emergencias.

16-05-2020

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