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Fin de año pidiendo la hora

Federico Zárate deberá gobernar con un escenario económico adverso. Ahora se sumaron las dificultades políticas en su propia coalición. Por lo pronto, tendrá que gestionar con un Presupuesto que hizo la oposición.

Política 31 de diciembre de 2023 Miguel Osvaldo Gramajo Miguel Osvaldo Gramajo
Federico Zárate 8

Jesús María. El intendente Federico Zárate tuvo un duro revés político al no lograr que el Concejo Deliberante apruebe sus proyectos de ordenanza de Presupuesto de Ingresos y Gastos y Tarifaria 2024.

Por primera vez en 40 años de democracia, el oficialismo no consigue la aprobación de la llamada “madre de todas las ordenanzas”, por ser la que marca el rumbo de la gestión del gobierno, en base a las previsiones de recaudación y a las prioridades que tendrá.

No es la primera vez que hay concejales que no acatan las decisiones de su bloque. Es más, algunos fueron verdaderos dolores de cabeza para el Ejecutivo de turno. 

Los protagonistas siempre fueron ediles radicales: en el comienzo mismo de la nueva democracia, Ricardo Córdoba; también Jorge Colombo cuando hubo que discutir las condiciones en que se haría la obra de cloacas; Juana Saavedra y Norma Molina fueron firmes en sus críticas; y Osvaldo Vázquez, después de ser muchos años secretario del Concejo, por nombrar algunos.

Sin embargo, nunca se dio la situación que el bloque oficialista se escinda y parte de sus concejales se alíen con la oposición, logrando la mayoría.

En parte, es consecuencia de un acuerdo forzado entre Luis Picat y Gabriel Frizza, en el que ninguno mostró todas sus cartas ni fue honesto en su estrategia. Semejante precariedad no podía durar cuatro años. Lo que nadie imaginaba era que la tensión iba a ponerse en evidencia desde el primer día.

Federico Zárate puede mostrarse “sorprendido”, pero sabía bien a qué se exponía cuando fue el candidato de la coalición.

Bastaba ver el tablero: Frizza hizo una alianza más fuerte con Gustavo Brandán que con Luis Picat. El candidato a Intendente de Hacemos Unidos por Jesús María fue Mauro Di Poi, hasta entonces concejal frizzista. Cargo asegurado. Y en el Tribunal de Cuentas lo pusieron a Carlos Mauri, también con garantía de asunción. Al resto de los cargos tenía que ganarlos el Peronismo. Y Picat se vio obligado a poner dos ediles de Frizza en su lista. Con Frizza poniendo huevos en las dos canastas, el riesgo era inminente.

¡Llamen a los Bomberos!

La bomba se activó cuando, al asumir, en el Concejo se formó un bloque del PRO; y explotó al tratar el Presupuesto y la Tarifaria. 

Fue el bloque del PRO -Carlos Marcuzzi y Mariel Penna- el que presentó un dictamen de minoría que terminó modificando los proyectos oficialistas. El cambio más importante fue la reducción del porcentaje de actualización de las Tasas de Servicios a la Propiedad y de Agua Potable y Cloacas.

Por la primera, el Ejecutivo pensaba recaudar 764,6 millones de pesos. Ahora contará con 674,7. Es decir, 56,2 millones de pesos por mes.

La recaudación por la segunda bajará de 443,5 millones de pesos a 391,3 millones de pesos. Esto es, 32,6 millones de pesos mensuales.

En total, Zárate contará con 88,8 millones de pesos mensuales menos para su gestión, lo que equivale al 0,89 por ciento del total del Presupuesto. ¿Qué le dolió más al oficialismo: la derrota o abandonar el estado de confort del mandamás, que lo obligará a ser más flexible y creativo?

Además, los disidentes del oficialismo solicitaron:

– Reducir el 15 por ciento la dieta de los concejales por un año, a partir de enero de 2024, y pedirles que se sumen a esta iniciativa el Gabinete y el Tribunal de Cuentas.  

– Bajar la pauta de publicidad y propaganda en “otros medios” 10 millones de pesos, de 16 a 6 millones. 

– Disminuir los gastos en Homenajes, Cortesías y Eventos 60 millones, de 93 a 33 millones. 

– Recortar los fondos destinados a mantener espacios públicos y privados en 50 millones de pesos, de 298 a 248 millones.

– Aplazar remodelaciones de edificios municipales, bajando la partida de 34 a 24 millones.

– Rebajar 10 millones de pesos de los fondos para remodelar espacios públicos, de 69 a 59 millones.

– Ahorrar 10 millones de pesos en señalización de red vial: de 56 a 46 millones.

Estas modificaciones totalizan 150 millones de pesos.

Este proyecto fue acompañado por el bloque de Hacemos Unidos por Jesús María y se impuso en la votación por cinco a cuatro.

Así le tocó a Zárate beber la medicina que Picat aplicó en sus cuatro años de gobierno: imponer la mayoría.

¿Y ahora?

Hasta en las nuevas Cartas Orgánicas que se elaboraron en otras ciudades se incluye la mayoría para el que gana a fin de garantizar la gobernabilidad. Aquí no está ocurriendo, pero son las reglas de juego de la política.

Para el oficialismo, los concejales “díscolos” no cumplen con la voluntad popular. Para los “díscolos”, ejercer la función legislativa responsablemente es defender las convicciones y no ser “manos de yeso”.    

Zárate deberá concentrarse en negociar antes de crear más rencores descalificando la actitud de los concejales, cargando contra el Justicialismo, cuando al problema lo tiene en su propio espacio: está entre dos fuegos, uno interno y otro externo.

Inclusive, sostuvo que la obra más importante del año correría riesgo: la nueva fuente de captación de agua en el Este de la ciudad. También puso en duda la continuidad de la prestación de servicios tal como se hace hasta ahora.

Al Presupuesto 2023 le hicieron 27 rectificaciones de partidas durante el año. En 2024, ¿el Ejecutivo estará más limitado?

Otra decisión más grave es la limitación a las compras directas, que le ata las manos al Ejecutivo a la hora de dar soluciones operativas rápidas, más aún en un contexto inflacionaria. Ahí debería apuntar Zárate y su equipo de ahora en más, pero tirando para no aflojar y aflojando para que no se corte.

30-12-2023

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