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Criado en Gutenberg, preparado en Colonia Caroya y Campeón en Palermo

Un padrillo de tres años recibió doble premio en Palermo. Pablo Durán fue “el responsable” de una morfología perfecta.

Economía - Agro 06 de agosto de 2022
Padrillo ganador en Palermo

Colonia Caroya. Desafiando el trabajo de los grandes establecimientos del país que se dedican a los caballos criollos, un padrillo de tres años preparado en esta ciudad fue Campeón de su categoría en la Exposición de la Sociedad Rural Argentina en Palermo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El animal fue criado en el campo de Atilio Carignano, en Gutenberg, pueblo ubicado casi en el límite de Córdoba con Santiago del Estero.

Iba a ser capado hasta que lo vio Pablo Durán, un joven criador de caballos criollos que tiene el centro de entrenamientos La Malena, en un recóndito lote de Tronco Pozo.

Apenas lo observó, dijo que se lo llevaría a Palermo para ser Campeón, ante la incrédula mirada del propio Atilio, que terminó vendiéndoselo por su insistencia.

Pablo y su esposa llevan muchos años en el rubro, a pulmón y con mucho sacrificio. Empezó en Bº Malabrigo, donde creció vendiendo el pan casero que preparaba su mamá. También fue trabajador del frigorífico Col-Car y JBS, en sus dos etapas.

Al mismo tiempo, fue creciendo en su pasión. Compró un terreno en Calle 10 y allí preparó caballos hasta que, finalmente, pudo adquirir 6 has en la zona rural caroyense, casi colindante con el río Carnero, a donde ni siquiera llega el riego por acequia. 

En ese lugar se entrenó “Plácido Traga Chapa”, el padrillo que hizo historia en la Capital Federal.

Fueron tres meses de preparación día y noche para que, morfológicamente, llegue en condiciones de superar la primera admisión del jurado de Palermo.

¡Hasta lo hacían dormir con la radio encendida para que se acostumbre al ruido de la gran ciudad!

Quienes evaluaban a los caballos criollos que llegaron desde diferentes puntos del país no tuvieron dudas: “Plácido” cumplió con todas las exigencias morfológicas y lo demostró con su andar en la pista. Se llevó el primer premio de la categoría de tres años y el de mejor cabeza.

Ni Carignano, que ayudó a Durán a cubrir los costos del viaje, ni el propio criador podían creer el resultado. Se abrazaron separados por el alambrado de la pista y se largaron a llorar. Aún siguen emocionándose cuando toman dimensión de semejante logro.

“Este caballo es muy fuerte, tiene un sello racial perfecto; en los criollos se evalúa todo: la mandíbula, la posición de las orejas, el cuello largo y poco cargado, el flequillo, su cola, la inserción delicada al resto del cuerpo, el ángulo de la paleta, una profundidad de costillas bien equilibrada, la musculatura de los jamones; se mira todo”, destacó Pablo.  

El criador caroyense, cuyo teléfono ya fue obtenido por los grandes cabañeros y compradores, asegura que el 90 por ciento del mérito es el trabajo hecho en estos tres meses más que por la genética propia del animal.

“El caballo puede ser lindo por naturaleza, lo ves cuando nace; pero al nivel morfológico ideal lo llevás con el entrenamiento”, aclaró.

Al ganar su categoría, después compitió en la gran Final de Campeones y quedó quinto.

Además, Abigail Durán -la hija de Pablo- recibió una mención por una yegua nacida, criada y preparada en La Malena.

06-08-2022

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