Argentina, un país inviable.

Locales 02 de abril de 2020
Lectores: Roberto N. Zaya. DNI 10.553.299
Roberto Zaya
Roberto Zaya

Jesús María. Durante muchos años  y en distintos ámbitos, siempre manifesté y traté de hacer entender que todos los argentinos estamos en un mismo barco. En él, hoy está el 35 al 40 por ciento en las bodegas, un 40 a 50 por ciento quiere progresar y un 10 por ciento sigue jugando al poker al lado de la piscina y haciendo arreglos en el sauna. 

Ante mi posición, las respuestas, en su mayoría, son: yo no tengo nada que ver con esos negros de m…, vagos, falopas, inútiles, vividores de mis impuestos, que quieren todo gratis. Y llegué a escuchar: “habría que fumigarlos”. Y no fue en una sola oportunidad.

¡Ah, bueno! Yo pensaba que eran seres humanos. 

Entonces, como buenos argentos, salimos a buscar culpables (hipocresía pura) porque “yo no fui”.

Sinceramente, no creía poder asistir a esta pandemia. Por eso le recalcaba a mis hijos: “Esto no da para más, como país ni como mundo. Va a volar por los aires y comenzará de nuevo”. 

Pero Dios me regala la posibilidad de ver algo impensado: que un bichito nos hiciera pensar por un instante que El no distingue si vives en una mansión o en una casilla de chapa y cartón. A partir de semejante tirón de orejas, queda en nosotros reaccionar o no.

Ante el bichito todos tenemos la oportunidad de morir, depende de nuestro raciocinio que todos tengamos la oportunidad de vivir dignamente. 

La toma de conciencia es urgente, sino el daño de la pandemia será ínfimo ante un estallido social irrefrenable y doloroso.

02-04-2020

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