Un criadero a cielo abierto.

Seguridad 07 de enero de 2020
Un desarmadero allanado y clausurado en Colonia Caroya es una fuente de contaminación de la que, por ahora, nadie se hace cargo.
Desarmadero 1
Desarmadero 1

Jesús María | Colonia Caroya. La temporada veraniega cordobesa se abre, en la práctica, con el Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María.

Miles de visitantes ingresan a la zona a través de la Ruta Nacional 9. Es sabido que la mayor parte de los asistentes a la fiesta gaucha llega desde la ciudad de Córdoba, aunque estén vacacionando en un centro turístico serrano.

Al arribar a la microrregión por su principal vía de acceso, los turistas encuentran un desarmadero abandonado, repleto de automóviles, utilitarios y camiones tapados en yuyos.

Es paradójico que la Municipalidad de Colonia Caroya lance una campaña para prevenir enfermedades transmitidas por el Aedes Aegypti y la proliferación de alimañas y tenga en su ejido esta fuente de contaminación.

Al mismo tiempo que las chatarras dan un mensaje que advierte sobre la peligrosidad del manejo imprudente, pasa inadvertido el gran problema ambiental, social y sanitario que provoca un depósito de vehículos siniestrados: entre las toneladas de hierros retorcidos acumuladas a cielo abierto en esta ciudad proliferan plagas, insectos, roedores y otros agentes transmisores de enfermedades.

También generan un gasto extra: custodia policial las 24 horas, ya que muchos de estos restos tienen autopartes y piezas en perfecto estado que podrían ser robadas. Y están ahí porque el negocio era, precisamente, venderlas.

También la acumulación provoca un serio riesgo de incendio, por tratarse de materiales muy inflamables.

 

Un cóctel contaminante.

Todo ese acopio de hierro, plástico, gomas y aceites que no son biodegradables conforman un cóctel altamente peligroso porque es contaminante.

Las cubiertas de los autos son un tipo de residuo considerado no peligroso, pero presentan dos inconvenientes graves: el proceso de descomposición es sumamente lento y su elevada elasticidad impide la compactación, por lo que ocupan grandes superficies y volúmenes. Si se queman son altamente contaminantes, a tal punto que están prohibidas en las chacras para el combate de las heladas.

Ni hablar del aceite, combustibles y líquidos refrigerantes que los vehículos destrozados vuelcan en el depósito.

El aceite usado de motor es insoluble, persistente y puede contener sustancias químicas tóxicas y metales pesados.

El refrigerante de los aires acondicionados de los vehículos es un compuesto químico que con el tiempo deteriora la cañería y cae en el terreno.

La pintura de los autos contiene plomo y arsénico, entre otros componentes.

A esto hay que sumarle los plásticos de los torpedos, paragolpes y otros artefactos que posen los vehículos modernos.

Las baterías constituyen un problema si quedan abandonadas: contienen elementos químicos que pueden ser muy peligrosos y muy contaminantes si no son tratados y reciclados adecuadamente. Los componentes principales de las baterías son el plomo, ácido sulfúrico, calcio, antimonio.

La contaminación del suelo, en situaciones extremas, puede ser el inicio del recorrido de líquidos tóxicos hasta las napas.

Desarmadero 2

Antecedentes.

En 2009, la Defensoría del Pueblo porteña denunció al Estado Nacional por la contaminación que producían cuatro depósitos de autos de la Policía Federal, haciendo hincapié en el riesgo ambiental y en el perjuicio sanitario.

La denuncia penal, de más de 70 carillas, solicitaba una medida cautelar que pusiera fin a la contaminación y estaba dirigida al “responsable funcional” del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación -era Aníbal Fernández- y al Jefe de la Policía Federal. Los acusaba de delitos por daños sobre el ambiente y las personas previstos en la ley 24.051 y el Código Penal. Según las autoridades de la Defensoría, “ignoraron sistemáticamente las advertencias y recomendaciones que se les formularon”.

En Colonia Caroya, luego de una denuncia anónima, funcionarios del Ministerio de Seguridad de la Nación realizaron el 16 de abril del año pasado un allanamiento en este desarmadero, al que calificaron de “ilegal”.

Los agentes de esta cartera observaron unos mil vehículos en proceso de desarme. Muchos de ellos, sin estar desarmados, tenían adheridos en sus puertas el sticker de seguridad del Registro Único de Desarmaderos de Automotores y Actividades Conexas (RUDAC), por lo que estarían infringiendo el procedimiento de baja y desarme correspondiente.

También hallaron 500 autopartes que tampoco contaban con el sticker antes mencionado; por ende, los mismos también se encontrarían en infracción.

También intervinieron el Juzgado de Primera Instancia de Control, Niñez y Juventud de Jesús María, a cargo del Dr. Marcelino Antonio Morales, y la Fiscalía de Instrucción de la 1ª Circunscripción Judicial de Jesús María, a cargo del Dr. Guillermo M. Monti.

Alguien debiera tomar medidas para que esta fuente de contaminación y de riesgo sanitario reciba el tratamiento adecuado.

07-01-2019