"Il Castello", una historia de irregularidades, deudas y mal servicio.

Economía 30 de enero de 2017
El Intendente rescindió el contrato con el concesionario por decreto y llamará a licitación para la explotación del bar de la plaza Nicolás Avellaneda. Faltaba un año y medio para la finalización del vínculo.
Il Castello

Colonia Caroya. Unilateralmente, el Intendente Brandán firmó un decreto revocando el contrato de  la Municipalidad con los concesionarios del bar “Il Castello”, el espacio municipal ubicado en la plaza Nicolás Avellaneda.

Lo hizo el viernes, después de un control bromatológico. Ese día lo clausuraron por razones no informadas oficialmente, aunque trascendió que las condiciones de higiene no eran las óptimas.

Pero ese detalle es insignificante -aunque fue la gota que colmó el vaso- en una historia corta, llena de irregularidades, ilegalidades, deudas, sospechas y mal servicio.

Según el secretario de Administración y Finanzas, Miguel Pérez, en agosto de 2015 la anterior gestión de gobierno firmó un contrato por tres años con una mujer de apellido Cejas sin llamar a licitación.

Luego de algunos meses, se fue y quedó su ex pareja, de apellido Centini, al frente del local.

En noviembre de 2016, debido a quejas por el mal servicio, la Municipalidad advirtió que debía 17 meses de alquiler, es decir, nunca pagó los 8 mil pesos mensuales desde que empezó el contrato, dos meses antes que finalizara el gobierno de Luis Grión.

Los rumores del desalojo eran muy fuertes, pero la Municipalidad debía actuar primero con una intimación para que los concesionarios paguen la deuda: más de 140 mil pesos.

En el plazo otorgado por la Municipalidad, el bar cerró y nadie sabía qué pasaba. Se informó que era por refacciones de la cocina.

Parte de la deuda fue pagada en término y el bar reabrió, pero llamó la atención que eran otras personas quienes atendían y administraban el lugar.

Trascendió que Centini habría buscado un socio que aporte el dinero de la deuda a cambio de permitirle trabajar el bar sin que se caiga el contrato, aunque todo seguía figurando a nombre de la mujer Cejas. Eso no pudo ser corroborado por el municipio, aunque era evidente.

Durante la semana, el Intendente se manifestó molesto por la situación y el viernes, tras un control bromatológico, clausuraron el local.

De inmediato, Brandán decretó el fin del contrato y anunció el llamado a licitación para una nueva etapa del sitio gastronómico más emblemático del Lote XV.

30-01-2017