Carnicerías saludables: alumnos del IPET 361 toman muestras y las analizan en el laboratorio.

Sociedad 10 de agosto de 2018
A partir de un proyecto escolar, colaboran con el área de Bromatología de la Municipalidad para detectar la presencia de bacterias en la carne, causantes de infecciones graves. Son estudiantes de Séptimo Año de la especialidad Industria de los Alimentos.
Carnicerías Saludables en el colegio

Jesús María. El programa Carnicerías Saludables, que lleva adelante la Municipalidad de esta ciudad con el objetivo de mejorar la calidad e inocuidad de los productos cárnicos que consumen los vecinos de la zona, fue el puntapié inicial de un proyecto educativo del IPET 361 de B° Sierras y Parque, que le permite a los alumnos poner en práctica el análisis de muestras reales.

La iniciativa surgió en 2016, pero empezó a ejecutarse este año, después que el Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET) le dió el visto bueno y envió los fondos para la compra de insumos de laboratorio.

María Laura Manera y Silvina Volpini son las docentes que coordinan el proyecto, que tiene como protagonistas a los alumnos de Séptimo Año de la especialidad Industria de los Alimentos.

Básicamente, consiste en la toma de muestras de productos cárnicos en distintos comercios de Jesús María para el posterior análisis en el laboratorio escolar.

“Con este trabajo se busca detectar la presencia de la bacteria EscherichiaColi O157:H7, que es la causante del Síndrome Urémico Hemolítico, como así también otros patógenos asociados a la carne”, explicó la docente María Laura Manera en diálogo con El Despertador.

Los propios estudiantes llevan a cabo los análisis microbiológicos con metodologías oficiales, como en cualquier otro laboratorio. “Se trabaja con muestras codificadas, es decir, cuando los alumnos hacen las pruebas no saben a que carnicería pertenecen”, precisó.

La profesora destacó que “los chicos hacen sus prácticas y a la vez están beneficiando a la comunidad, porque estos controles tienen su repercusión en la salud de los consumidores”.

Al mismo tiempo, “aprenden como se trabaja realmente en un laboratorio de microbiología destinado al a- nálisis de los alimentos”.

En conjunto.
Los jóvenes, acompañados por las docentes, trabajan de manera conjunta con inspectores del área de Bromatología de la Municipalidad.

Cada semana, controlan la higiene y toman las muestras en diferentes carnicerías de la ciudad.

Luego, organizados por grupos, se encargan de hacer los análisis, procesar los datos y elaborar los informes que despuésponen a disposición de Bromatología.

“Nos dividimos las tareas y todo queda registrado en forma escrita; me gusta este proyecto porque me sirve para mi futuro”, valoró el estudiante Lucas Peralta.


En total, está planificado relevar alrededor de 20 comercios dedicados a la venta de carnes.

La coordinación y el compromiso son los pilares fundamentales de este proyecto que le permite a los estudiantes obtener la experiencia y la formación necesarias para insertarse en el mundo laboral al finalizar el trayecto educativo.

10-08-2018