En 2017, la Municipalidad sumó 1.135 árboles.

Urbanismo 29 de diciembre de 2017
La ciudad ha perdido gran porcentaje de su arbolado público en menos de un cuarto de siglo. Ahora habrá que cuidar, pacientemente, los que les darán sombra a nuestros nietos.
Arbolado públicoJM

Jesús María. La Municipalidad informó que este año plantó 1.135 árboles, la mayoría de los cuales fueron producidos en el propio Vivero Municipal, que ya tiene más de 5 mil ejemplares.

Algunas de las forestaciones más importantes fueron en:

- La plaza Bulgheroni: 60 ejemplares, entre jacarandáes, aguaribayes, algarrobos, y acacias visco.

- En B° La Costanera: 100 eucaliptos, 160 brachichitos y otros 15 ejemplares en el Paseo del Donante.

El “verde” también mejoró el Polideportivo de B° Sierras y Parque, con 10 plantas de cercis, brachichito y aguaribay; el B° Agua Mansa, con 100 algarrobos; la zona donde se construyen las viviendas del Promuvi I -20 aguaribayes y algarrobos- y del Promuvi II -116 algarrobos y tulipaneros.

Otros lugares forestados son las nuevas dársenas de calle Costa Rica -24 árboles de jacarandá y aguaribay- y la recuperada costanera, en B° Las Vertientes -40 jacarandáes y aguaribayes-.

A su vez, otros 400 ejemplares -tilo, alcanforero, algarrobo y tulipanero- fueron a la planta de disposición final de residuos, 50 -pezuña de vaca, algarrobo y tala- a La Casa de Matías y el Parque del Oeste y otras tantas plantas fueron entregadas a escuelas, instituciones y vecinos.

 

Este despliegue es continuo, ya que en 2016 también se materializó, por ejemplo, la recordada plantación de árboles por el Bicentenario de la Patria y se sumaron muchas  actividades en igual sentido encaradas con escuelas de la ciudad.

Lamentablemente, también hubo muchos casos de podas y extracciones debido a que los ejemplares estaban en malas condiciones o podían representar algún riesgo para la población. La ciudad tiene ya varios antecedentes en la materia, como lo ocurrido en el Camping Los Nogales o la Terminal de Omnibus. Y años atrás, una rama de un nogal aplastó el auto del intendente Gabriel Frizza en la Escuela de Suboficiales de Gendarmería Nacional.

Cabe recordar que el mayor pulmón de la ciudad fue víctima de las crecientes del río Guanusacate, que arrasó con cientos de ejemplares que estaban en sus costas.

Cuando asumió, en 2011, Frizza dijo a Radio Real que no necesitaba  área de Medio Ambiente y desarmó lo que había empezado a formular Marcelino Gatica. Años después, y con el efecto devastador del río en la ciudad, cambió de rumbo y creó la Secretaría de Ambiente y Servicios Públicos, desde la cual puso en valor el Vivero Municipal.

En el último tramo de su segunda gestión, el Dr. Lucas Torres abrió el Vivero en el predio donde luego estuvo el Hogar en Tránsito El Principito. Estaba a cargo de la Ing. Agr. Alejandra Remonatto y había empezado a dar buenos resultados cuando fue cerrado por las administraciones siguientes.

Con el tiempo, la ciudad empezó a desertificar su centro porque la mayoría de los comerciantes sacaban árboles para que no les tapen vidrieras ni carteles. Lo lamentable es que muchos lo hacían con la excusa del daño de las raíces en las veredas y cuando reparaban las aceras ni siquiera les exigieron que previeran las cazuelas par, aunque más no sea, poner plantas y arbustos.

29-12-2017