Los más queridos suelen hacer lo menos querido.

Política 23 de diciembre de 2017
Gabriel Frizza levantó la mano a favor de la Reforma Provisional en la Cámara de Diputados de la Nación. Hace dos años, Carlos Ciprián vivió la misma situación en la provincia de Córdoba.
Frizza Pretto

En diciembre de 2015, Carlos Ciprián asumió como Legislador Provincial luego de una Elección en la que arrasó en todo el Departamento Totoral. Querido, respetado, artífice de un sinnúmero de beneficios para los vecinos de Sinsacate y con una honestidad nunca puesta en duda, le tocó debutar en la Unicameral votando la ley por la cual los jubilados cordobeses pasaron a cobrar el 73 por ciento del sueldo activo bruto en lugar del 82 por ciento móvil.

Para atemperar el impacto, la Provincia elevó por decreto el piso jubilatorio (con el complemento previsional solidario) a 7.500 pesos y pagó con los haberes de enero un bono extraordinario de 1.200 pesos a todos los pasivos que cobraban menos de 20 mil pesos.

Sin vueltas, la Provincia anunció desde el principio que lo hacía porque el sistema, tal como estaba, era inviable. Y sin vueltas, dos legisladores de Unión por Córdoba –José Pihén e Hilda Bustos- anticiparon que no votarían a favor de la ley.

La UCR, el PRO y el Frente Cívico apoyaron la medida a pesar que tenían un proyecto alternativo, que no presentaron. Así, Carlos Ciprián debió levantar la mano a favor de un recorte a las jubilaciones provinciales.

A su regreso a la zona, guardó silencio todo lo que pudo acerca de una medida que no compartía, pero por obediencia partidaria debió aprobar.

Lejos de llamarse a silencio, Gabriel Frizza subió a las redes con un lanzamisiles al hombro, exponiendo todo lo podrido del sistema anterior, pero sin decir una palabra acerca de una verdad de Perogrullo: si van a ahorrar entre 65 y 100 mil millones de pesos, quiere decir que se los están sacando a quien los cobraba, que hay una transferencia de recursos.

Si quieren una política nueva, estos dirigentes tendrían que empezar por abandonar los relatos que tanto criticaron. De hecho, ante este proyecto, primero dijeron que lo hicieron por el bien de los jubilados, después que el sistema se ardía si no les aprobaban la ley, llegaron a instalar que estaban frente a un golpe institucional y terminaron diciendo que hubo errores de comunicación.

Todo lo que se vio en televisión fue muy triste y los responsables de la violencia deben aparecer, pero no generando más violencia al justificar cazas de brujas.

Todos reclaman que los otros se hagan cargo, pero sin la mínima intención de cambiar las cosas porque entienden el poder como expresión de fuerza y no como una oportunidad de generar consensos.

Frizza es un descalificador serial. En sus seis años de gobierno no respondió a una sola crítica ni pedido de la oposición sin maltratarla ni hacer alguna comparación que minimizara sus errores. Es su gran pecado conocido, junto a muchas virtudes que también tiene.

Lamentablemente, le tocó debutar en el Parlamento con un tema en el que muchos no estuvieron a la altura de las circunstancias en un país que necesita acciones pacificadoras, enseñar el valor de escucharnos, abrir el juego a la diversidad de opiniones. Aunque haya hablado 14 horas la oposición, no había ninguna intención de ceder una coma en el proyecto oficialista, porque están convencidos que son los dueños de las buenas intenciones. Ya lo decía el Santo: “El camino al Infierno está empedrado de buenas intenciones”.

Y el Infierno, según Sartre, es la mirada ajena, esa mirada pesquisante que me descubre y me rebela: “El Infierno son los otros”.

23-12-2017