Un homenaje que se debía.

Sociedad 09/09/2017
Habrá actividades recreativas y musicales para que la familia comparta la jornada.
Gringo Leita

Colonia Caroya. Tantos hombres y mujeres de la ciudad tienen su nombre en alguna calle, lugar deportivo, escenarios o espacios públicos, que parecía inconcebible que no se recordara de la misma manera a un hijo del pueblo que estuvo en la Guerra de Malvinas defendiendo la soberanía del territorio nacional.

Héctor Leita nunca buscó el reconocimiento por haber estado allí; todo lo contrario: con la guerra empezó una vida de sufrimiento y silencios que lo llevaron a una muerte prematura.

El 2 de abril pasado, los veteranos que integran la Asociación del Norte de Córdoba de ex combatientes de Malvinas cuestionaron que Colonia Caroya era la única ciudad sin rendirle homenaje a los caídos.

Con una plaza a inaugurar, surgió rápidamente la idea de bautizarla con el nombre de “Héctor Leita”.

Existía la oficina de la Asociación con el nombre del “gringo”, pero en 2015 se cerró y ahora la sede está en Sinsacate.

Con la nueva plaza, la ciudad termina de cancelar una deuda muy grande con un caroyense que mereció más atención y consideración de la comunidad.

 

Su historia.

Héctor fue el único hijo varón de Amado Leita y Mercedes Panontini. Nació el 6 de julio de 1963. El matrimonio ya tenía tres hijas mujeres: Esther, Vilma y Ofelia. Vivían en Puesto Viejo.

Dicen que el muchacho era cerrado, reservado, tímido, caprichoso.

Cuando cumplió 18 años, le tocó hacer el Servicio Militar. En enero de 1982 fue convocado a La Calera y sin aviso previo a sus familiares, lo mandaron a Comodoro Rivadavia.

Podría haber evitado el viaje. Como era hijo único varón, con un simple certificado, se quedaba en su casa ayudando a su padre en la chacra, pero él prefirió aventurarse.

Días después, empezó la Guerra para recuperar las Islas Malvinas y la base de Chubut era la más cercana para mandar soldados inexpertos a la buena de Dios.

Él sabía que sus padres iban a sufrir por su situación. Desde el Sur empezó a escribir cartas para que Amado no se preocupara, pero el padre se enteró en un bar que Héctor estaba en combate.

En las cartas, solo quería transmitir tranquilidad aunque allá sufría por él y por la familia que no sabía qué estaba pasando.

En una de las últimas que envió estando prisionero de los ingleses, le pidió perdón a su padre por haber sido “tan caprichoso” y por haber provocado que se enfermara angustiado por la noticia.

En Comodoro, pronto a regresar, se encontró con otro caroyense, Eduardo Álamo, actual presidente de la Asociación de Veteranos de Malvinas local.

Héctor regresó un día de agosto de 1982 a su casa de Puesto Viejo.

Con el paso de los años, Leita entró a trabajar en la Municipalidad, se casó y tuvo dos hijos, pero nunca contó nada de lo que vivió en Malvinas.

Murió el 1 de mayo de 2011 a la edad de 48 años.

Para quienes lo conocieron, dejó el mejor recuerdo como ser humano. Para los que no, era una deuda y una obligación que la historia de este héroe local se conozca.

09-09-2017

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