Cables más, cables menos...

Urbanismo 23 de agosto de 2019
Arquitectos locales lamentaron que en la calle San Martín no hayan soterrado los cables, ya que producirán una importante contaminación visual.
Cables en el centro

Jesús María. La semana pasada se generó un entredicho entre arquitectos de la zona a raíz de las obras que está ejecutando la Municipalidad en la calle San Martín.

El gobierno local y el Colegio de Arquitectos están en permanente contacto. Sin embargo, la manera en que se encaró la obra en el centro de la ciudad generó discusiones que nacieron en el ámbito  profesional y derivaron en el político.

A media que la colocación de adoquines avanzaba, cuando pusieron los soportes para las nuevas luminarias previstas en el proyecto, un grupo de arquitectos preguntó si habían previsto hacer el tendido de la red de energía eléctrica por galerías subterráneas.

La crítica concreta es que la contaminación visual que producirán los postes, las líneas de media tensión y los transformadores de la Cooperativa de Servicios Públicos será mayor cuando estén terminadas las mejoras en ejecución.

Algunos profesionales criticaron el criterio con el que se encaró esta intervención: sugirieron que era preferible hacerla por etapas, pero salvando el detalle -no menor- de soterrar los tendidos de cables.

“Hacer galerías para cableado subterráneo cuesta una fortuna y la Cooperativa no está en condiciones económicas ni técnicas de hacerlo”, fue la respuesta oficial.

 

¿Qué dice la Cooperativa?

En la Cooperativa aclararon que, en efecto, el costo es muy alto, pero que su personal podía hacer la obra con sólo recibir una capacitación de un mes. “Es una obra millonaria”, dijeron las autoridades consultadas.

Según la Cooperativa, años atrás se avaluó esta posibilidad y se optó por cables preensamblados trenzados porque eran mucho más baratos. En principio, sólo llevan una capa protectora contra UV, mientras que los de tendido subterráneo requieren muchas más protecciones que los encarecen -contra humedad y posible incendios, por ejemplo-.

Además, deben hacer cámaras subterráneas para colocar los transformadores y sus comandos. Estas tendrían que ser de más de 15 m2, ya que deben contar con espacio para eventuales reparaciones.

“Si la Municipalidad estaba dispuesta a pagarla, la hubiéramos hecho con gusto”, concluyeron.

 

No hay vuelta atrás.

Si en el futuro quisieran hacer esta obra en las dos cuadras que serán inauguradas a fines de septiembre, habría que levantar todas las veredas recién hechas.

Algunos arquitectos sostienen que lo ideal hubiera sido hacer una galería por la que vayan los cables de energía, telefonía y transmisión de datos.

“Si encararon esta obra, hubieran pensado en estos detalles y la hubieran hecho en etapas; ahora da qué pensar que la hicieron sólo con un fin electoralista, buscando terminarla rápido”, dijo un profesional, más disgustado por la situación.

El tema llegó a las redes cuando el Arq. Dante Guyón escribió en Facebook: “Señora Intendenta: ¡Imagino que para evitar esta ‘Contaminación Visual’ está previsto el enterramiento del cableado en la remodelación de la nueva calle San Martín! Espero su respuesta. Muchas Gracias”.

A través de las redes, esa respuesta no llegó nunca. Y, con el avance de la ejecución de la obra, lo hecho, hecho está.

 

¿Quién la paga?

La obra también generó una discusión política: si al frentista le cobran por el alumbrado y en los últimos años la Cooperativa recaudaba para la Municipalidad más de lo que la ciudad consumía, ¿el gobierno local no podía pagar esta obra o pedir ayuda económica pa- ra hacerlo?

Las opiniones son encontradas. Otros, funcionarios municipales entre ellos, consideran que al cos- to debe asumirlo la Cooperativa.

Al mismo tiempo, hay un contexto de transición del cobro del alumbrado público: luego de la queja de usuarios de numerosas localidades cordobesas, el gobernador Juan Schiaretti optó por ordenarle a las cooperativas eléctricas que dejen de cobrar ese item en las Facturas y que cada municipalidad o comuna haga frente al gasto de energía con las tasas que cobra, que hasta entonces eran destinadas sólo a la compra de materiales para mejorar el alumbrado público.

Como todos los intendentes y presidentes de comunas tenían aprobadas sus Tarifarias, les dieron un plazo para que preparen las modificaciones tendientes a que se haga efectivo lo dispuesto por el Poder Ejecutivo Provincial.

También hay una corresponsabilidad de los concejales, ya que ninguno hizo objeciones al respecto ni mostraron un interés particular por cómo encararán este tema. Si lo hubieran estudiado, quizá también se pudo salvar el financiamiento de soterrar todas las redes en el casco céntrico de la ciudad.

Lamentablemente, este Concejo Deliberante local nunca tuvo la capacidad de anticiparse a los problemas de la ciudad y los vecinos: un tema que deberán tomar con mayor seriedad los futuros ediles.

23-08-2019