Se ha perdido más del 40 por ciento de la cosecha.

Negocios 13 de abril de 2018
Los datos surgen de un informe de sequía elaborado a partir de datos de La Rural, el INTA, productores y técnicos. Los efectos de la sequía repercutirán también en la actividad ganadera por la falta de forrajes.
Sequía

Jesús María. Autoridades y socios de la Sociedad Rural local, técnicos de instituciones y productores se reunieron para evaluar la situación climática y agronómica de la zona Norte, por departamento y pedanías, concluyendo que el 100 por ciento de los departamentos tienen rindes medios inferiores al 60 por ciento en agricultura y que toda la zona ganadera carece de reservas forrajeras.

La campaña agropecuaria 2017/2018 se ha caracterizado por un sostenido déficit hídrico, que se ha incrementado en los tres primeros meses del 2018, con precipitaciones muy por debajo de los datos históricos en la zona de influencia de la Agencia de Extensión Rural de INTA Jesús María y el área de vacunación de la Sociedad Rural de Jesús María, lo que ha repercutido en pérdidas irrecuperables en el sector agrícola ganadero.

A partir de este informe, iniciarán gestiones para solicitar al Estado la declaración de Desastre, una resolución de amortizaciones aceleradas, una suspensión de los anticipos de ganancias, un sistema de venta y reemplazo de vientres que permita un atenuación en el impuesto a las ganancias de tal forma que la liquidación de vientres no provoque un mayor impuesto.

Por último, solicitarán a la Secretaría de Ganadería un sistema de reparto de suplementos proteicos y forrajeros para pequeños productores.

 

Siembra improductiva. 

Las diferencias que existen en milímetros acumulados, a raíz de la actual sequía, impactan de forma perjudicial en el período crítico de los cultivos en pie e impide garantizar reservas forrajeras para cubrir demandas ganaderas.

El estado de los cultivos en la zona de influencia de la AER INTA Jesús María, según fechas de siembra, es el siguiente:

- Cultivos de siembra temprana (realizada en octubre, aprovechando lluvias ocurridas a principio de la Primavera 2017): están en muy mal estado, con períodos críticos bajo pésimas condiciones ambientales, donde se anticipa que algunos lotes no se cosecharán.

- Cultivos sembrados en fecha normal (soja a mediados de noviembre y maíz en diciembre): se encuentran en muy mal estado, con distinto grado de impacto de la sequía según la ocurrencia de lluvias dispersas, de escasos milimetrajes. Estos rendimientos están siendo muy dispares y los lotes desparejos, con sojas de poco desarrollo, pocos entrenudos y muy poco ramificadas, vainas –por lo general- con dos granos y maíces de poco desarrollo de planta -de 1,2 a 1,8 metros de altura, con pocos granos, espigas cortas, mal polinizadas y cuajadas-.

- Cultivos de siembra tardía (los últimos lotes de soja y maíz en enero): acusan un menor impacto visual de la sequía, aunque ya presentan síntomas de estrés hídrico y térmico en aumento. Hay lotes menos desparejos, como los de siembra de diciembre y aún no cosechados, con estimaciones de rendimientos máximos de maíz de 7000 Kg/Ha.

Por consiguiente, según estimaciones y utilizando los datos históricos de rendimiento y precipitaciones, la expectativa de rendimiento continúa en un 40 por ciento por debajo de los promedios, según la zona y el cultivo.

La cosecha se adelantó más de 20 días en varios campos y los rindes de lotes ya cosechados y de estimados van de 4 a 26 qq/Ha en soja y de 30 a 70 qq/ha en maíz. A su vez, hay lotes que no se van a cosechar, sobre todo algunos que están sembrados atrás de garbanzo (lotes de segunda), según fuente de productores y recorrida de técnicos de INTA Jesús María.

En el caso del cultivo de soja, la demanda de agua promedio normal para todo el ciclo del cultivo es de 600 mm, lo que anticipa la severidad del impacto del déficit hídrico en el cultivo.

Ganadería.

El diagnóstico para la zona, a la entrada del otoño, no es muy alentador en el área de vacunación de Sociedad Rural de Jesús María: los departamentos Colón, Totoral, Sobremonte, Río Seco y el Este de Tulumba

El stock de bovinos ha crecido en las últimas campañas, pero la superficie agrícola no ha cedido terreno. Por lo tanto, en algunos campos la hacienda esta “comprimida”, con sobrecarga por hectárea y algunos productores comenzaron a ajustar la carga liquidando vientres.

El estado general del rodeo de cría está, en promedio, a dos puntos por debajo del ideal: en escala corporal del 1-9, en 7. Pero la oferta forrajera no alcanzará hasta la época de parición, dadas las condiciones climáticas adversas y la disminución de la oferta forrajera en una 30 al 40 por ciento –provoca déficits nutricionales, con lo cual el animal utilizará sus reservas corporales para cubrir las demandas alimenticias y perderá estado-.

La condición corporal al parto y el nivel nutricional durante el servicio determinan la fertilidad de los vientres. En consecuencia, debiera entrar al otoño con una condición corporal de 7, cuestión que no será factible ante el contexto actual de sequía.

13-04-2018

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